Tensión mundial: Estados Unidos incautó un buque petrolero de Rusia custodiado por un submarino
Estados Unidos atacó recientemente a Venezuela y tiene cortocircuitos permanentes con Groenlandia, Dinamarca y Colombia por diversos motivos. Sin embargo, en las últimas horas se desató un problema que elevó la tensión mundial debido a que incautaron un buque de Rusia y se intensificó el temor global a posibles choques.
El navío, identificado Marinera y con bandera rusa, fue perseguido por dos semanas por la Guardia Costera del país norteamericano hasta poder dar con su captura. Las autoridades de Estados Unidos afirmaron que es una «flota fantasma» que transporta petróleo para países sancionados como Irán y Venezuela, incumpliendo las disposiciones del Departamento del Tesoro que habían sido impuestas hace algunas semanas.
El Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Guerra apoyaron la medida judicial federal y avanzaron en esta intercepción. Junto con la embarcación, Vladimir Putin había enviado un submarino y demás recursos para escoltar al petrolero, incrementando la tensión en el Atlántico.
Donald Trump ordenó este bloqueo naval contra buques sancionados y esta incautación del barco ruso fue presentado como parte de la Proclamación del mandatario. Según expresaron desde la Casa Blanca esto es para asegurar la seguridad y estabilidad en el hemisferio occidental contra el narcotráfico y terrorismo.
En esta misma línea, Estados Unidos afirma que el buque viajaba sin carga alguna hacia Venezuela y que el 21 de diciembre logró evadir un bloqueo parcial en las costas del país caribeño y frustró un intento de abordaje. También remarcaron nuevamente que desde 2024 que este navío está sancionado por presuntos vínculos con Irán y Hezbollah. Moscú respondió manifestando que las acciones realizadas no corresponden al «estatus pacíficos» del país y la OTAN.
Estados Unidos controlará el petróleo de Venezuela por «tiempo indefinido»
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, anunció que Washington manejará la venta de petróleo venezolano y depositará los ingresos en cuentas controladas por su gobierno. La medida se da tras el acuerdo impulsado por Donald Trump, que prevé la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles.
Wright aseguró que los fondos podrán regresar a Venezuela para beneficiar a su población, aunque bajo control estadounidense. Pese al escepticismo de las petroleras, destacó que la oportunidad es enorme y que en poco tiempo podrían aumentar significativamente la producción de crudo.


