Tras la polémica, el Gobierno habilita el ingreso de periodistas y reactiva la voz de Adorni
Tras diez días de clausura, el Gobierno nacional reabrió esta mañana las puertas de la Casa Rosada para los periodistas acreditados, en una jornada marcada por el regreso de Manuel Adorni a las conferencias diarias. El portavoz retomó el contacto con los medios pasadas las 11:00, quebrando un periodo de silencio oficial en medio de una fuerte reestructuración de la seguridad interna.
Según nota de Infobae, bajo el nuevo reglamento de la comunicación del Ejecutivo, los comunicadores debieron ingresar por Balcarce 78 tras ser validados por Casa Militar mediante escáneres de metales y la verificación física de sus credenciales, reemplazando definitivamente el antiguo sistema de huellas dactilares.
El retorno a la actividad se da bajo una reestructuración del espacio que limita severamente el ejercicio de los periodistas. Durante esta mañana, los integrantes de la prensa se encontraron con prohibiciones para circular por el Patio de las Palmeras y el acceso al balcón del primer piso, áreas que históricamente formaban parte del recorrido habitual.
Además, la administración instaló vidrios esmerilados en sectores estratégicos para bloquear la visión hacia el Salón de los Bustos. Esta actualización normativa interna, calificada como «intertemporal» por el oficialismo, confina a los periodistas
La decisión de endurecer estos controles surge como respuesta directa a la filtración de grabaciones internas obtenidas con tecnología de anteojos inteligentes, hecho que el gobierno denunció como una amenaza a la seguridad nacional. Mientras el vocero reanudaba la agenda informativa desde el estrado, el personal de Casa Militar mantenía una custodia estricta en el ala este del palacio, bloqueando el paso hacia las oficinas de la Secretaría General de la Presidencia. A pesar de la reapertura, la jornada de hoy consolida un nuevo paradigma en la dinámica entre el poder político y los comunicadores, donde la presencialidad recuperada convive con restricciones de movimiento sin precedentes en la sede gubernamental.

