Los sectores que se verán impactados por el acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos
La firma de un histórico acuerdo comercial de «Comercio e Inversiones Recíprocos» entre Argentina y Estados Unidos marca un punto de inflexión para el entramado productivo nacional al eliminar aranceles para 1.675 productos locales. El canciller Pablo Quirno confirmó que esta alianza estratégica no solo otorga un acceso preferencial al mercado norteamericano, sino que proyecta una recuperación de las exportaciones por un valor de US$1.013 millones.
El convenio, que será enviado al Congreso para su tratamiento en marzo, posiciona al país como el primer socio regional en implementar un marco de esta naturaleza, orientado a fortalecer las cadenas globales de suministro y fomentar un flujo constante de capitales bajo nuevas reglas de juego bilaterales.
Dentro de este esquema, la agroindustria emerge como la gran beneficiada tras la ampliación del cupo para la carne bovina hasta las 100.000 toneladas anuales, un movimiento que por sí solo podría inyectar US$800 millones adicionales a la economía gracias a este acuerdo comercial. El beneficio se extiende a rubros como la producción aviar, porcina, lácteos, vinos y alimentos procesados, que gozarán de menores barreras de entrada.
A su vez, el sector energético y la minería de materiales críticos, con el litio y el cobre a la cabeza, recibirán un impulso directo mediante el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), consolidando a la potencia del norte como un socio estratégico prioritario en proyectos de petróleo y gas bajo este tratado bilateral.
La modernización regulatoria también alcanza a la industria farmacéutica y tecnológica, donde el reconocimiento de las certificaciones de la FDA permitirá agilizar la comercialización de medicamentos y equipos médicos sin necesidad de revalidaciones constantes. En el ámbito digital, este pacto de intercambio asegura el libre tránsito de datos y prohíbe gravámenes discriminatorios para el software y el comercio electrónico, mientras se proyecta la cooperación en ciberseguridad y el despliegue de infraestructuras de redes 5G y 6G.
Finalmente, el acuerdo comercial impone estándares rigurosos en materia de propiedad intelectual y logística aduanera, promoviendo un comercio «sin papeles» y fortaleciendo los controles contra la piratería para garantizar un entorno de negocios transparente y eficiente.



