Sorpresa en Casa Rosada: bajaron la imagen de Perón y Evita y evalúan poner un cuadro de Messi
La administración nacional dispuso el retiro de la réplica del retrato de Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón, junto con un ploteo del glaciar Perito Moreno, ubicados en el primer piso de la Casa Rosada. Según Infobae, basado en fuentes oficiales, la determinación, impulsada por la Secretaría General de la Presidencia bajo la gestión de Karina Milei, afectó a las copias de las obras de los artistas Numa Ayrinhac y Helmut Ditsch situadas en el ala noreste del edificio.
Según el portal informativo, el argumento técnico para el desmontaje de este cuadro se basó en la detección de fallas estructurales en los soportes y en la necesidad de proteger las piezas de las oscilaciones térmicas, mientras se evalúa exhibir en su lugar una imagen del ídolo popular Lionel Messi.
Ante el vacío en las paredes de Balcarce 50, el Ejecutivo analiza diversas opciones para el reemplazo de la iconografía en la Casa Rosada. Entre las alternativas que se barajan para ocupar el lugar del antiguo mandatario figuran láminas de próceres como Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi o Julio Argentino Roca.
Asimismo, el medio destacó que se evalúa sustituir la gigantografía del glaciar por una de las Cataratas del Iguazú, una elección que fuentes gubernamentales vinculan a la cercanía de ese espacio con las oficinas de la Secretaría de Prensa, ubicada dentro de este Palacio de Gobierno
Las piezas removidas fueron trasladadas al Museo del Bicentenario para su resguardo y eventual restauración, siguiendo un criterio de conservación similar al aplicado sobre los óleos originales en años anteriores dentro de la Casa Rosada.
Este movimiento se inscribe en una tendencia de reorganización de espacios públicos iniciada por el Ministerio de Capital Humano y la Secretaría de Derechos Humanos, que en periodos previos ya habían retirado bustos, afiches y fotos de diversas dependencias de la sede del Poder Ejecutivo. El propio presidente Javier Milei ha enmarcado este tipo de acciones dentro de una batalla cultural que busca dejar atrás la simbología del populismo, expresando su intención de cerrar definitivamente un ciclo político representado por la gestión de sus antecesores.

