Excesos, caos y un camino brillante: Dillom lanzó «La Nueva Violencia», su tercer disco

Excesos, caos y un camino brillante: Dillom lanzó «La Nueva Violencia», su tercer disco


En la tarde-noche del miércoles, Dillom lanzó “La Nueva Violencia”, su tercer trabajo discográfico, con el que deja atrás la exitosa era «Por Cesárea» y una seguidilla de buenas colaboraciones.

Si Dillom venía dejando claro que estaba despegándose del género urbano que tanto lo identificó en sus inicios, en este último trabajo, el artista lo confirma al coquetear más con el glam, el electro-rock, algo de new wave, otro poco de post-punk y ciertos guiños al brit-pop.

A lo largo de las catorce canciones que abarca «La Nueva Violencia», Dillom cuenta con una verdadera selección de productores: Bernardo Ferrón, Coghlan, Fermín Ugarte, Franco Dolzani y Samuel Shea.

En este nuevo recorrido, Dylan Massa (el verdadero nombre detrás del fenómeno musical) se mueve en un terreno que conoce bien cómo transitar: el de la incomodidad. Haciendo una radiografía del presente, habla de Buenos Aires como «la ciudad donde hacen fila para respirar».

“Miro a esa gente y sus caras son iguales, ya no soy parte de la gente común, me cansé de ir a lugares donde hay gente como uno, de pertenecer a modas pasajeras”, canta en «Gente común», canción que parece ser pariente de «Common People» de Pulp.

Algo que se puede palpar en «La Nueva Violencia» es que Dillom aprovecha su papel como consagrado de la escena musical actual para hacer de la misma un trabajo analítico, donde se enfrenta a la pose cool y acartonada, de moda, y se une pero con distancia.

Es claro que hay mucho de la desfachatez de Babasónicos dando vueltas en este álbum (de hecho, una de las canciones se llama «Vedette», como un outtake de la agrupación de Adrián Dárgelos), a primera escucha se recuerda lo que fue «Miami», uno de los discos emblema de la banda, y marca también el ritmo de lo que vamos escuchando.

Trazando un paralelismo entre ese disco y LNV, ambos lanzamientos se dieron en medio de una coyuntura nacional impactante, donde la desigualdad social va a la par de la frivolidad, de lo cool y de un glamour sucio y obsesivo. Viéndolo de este modo, marcan una época.

Track por track, lo que sentencia Dillom en este nuevo trabajo es la necesidad de demostrarnos que puede seguir incomodando a pesar de su masividad.



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