Caso Vélez: el silencio de los medios y las preguntas que deja el video de Lourdes Parache

Caso Vélez: el silencio de los medios y las preguntas que deja el video de Lourdes Parache

El video de Lourdes Parache, en el que expuso públicamente su angustia, generó numerosas reacciones en las redes sociales. Mientras muchos usuarios la cuestionaron y reclamaron que se haga cargo de sus actos, otras responsabilidades vinculadas con el caso Vélez también merecen atención.

La pregunta que queda abierta es por qué algunas figuras concentran las críticas públicas mientras otras parecen quedar al margen de buena parte de la discusión.

El caso Vélez y los silencios que llaman la atención

También resulta llamativa la limitada repercusión que tuvo el video de Parache en distintos medios tucumanos. Algunos de los mismos espacios periodísticos y periodistas que dedicaron tiempo y atención a la cobertura del caso Vélez hoy no le brindan a este episodio la misma visibilidad.

La diferencia en el tratamiento informativo abre un interrogante sobre los criterios con los que se construye la agenda pública: ¿por qué determinados hechos ocupan durante días titulares, análisis y debates, mientras otros reciben una atención considerablemente menor?

No se trata de exigir que todos los medios adopten una misma postura ni de cuestionar su libertad editorial. Se trata de señalar una contradicción que merece ser discutida cuando los temas involucran a personas con influencia política, sindical o mediática.

En ese marco, también llama la atención la falta de repercusión del episodio en Entérate, medio vinculado al diputado Carlos Cisneros, que durante aquellos días había difundido contenidos sobre el caso. Los vínculos entre los medios y las figuras públicas no deberían reemplazar el deber de informar sobre asuntos de interés público.

La cobertura periodística no puede depender de la conveniencia de los protagonistas ni de las relaciones que puedan existir entre ellos y los espacios de comunicación.

Las presiones contra el periodismo independiente

A este escenario se suma un aspecto todavía más preocupante: tres periodistas independientes debieron afrontar amenazas y presiones relacionadas con su cobertura del caso. Se trata de una situación que trasciende cualquier diferencia editorial y compromete el ejercicio de la libertad de prensa.

Cuando informar sobre un tema sensible implica recibir intimidaciones, el problema deja de ser exclusivamente de quienes publican la información. También afecta el derecho de la sociedad a conocer los hechos y a formarse una opinión a partir de distintas fuentes.

Las amenazas contra periodistas no pueden naturalizarse ni quedar relegadas por la influencia de las personas involucradas. El trabajo periodístico debe poder desarrollarse sin condicionamientos, especialmente cuando se investigan asuntos de interés público.

Por eso, resulta necesario que las presiones denunciadas sean documentadas y examinadas por las vías correspondientes, y que ningún periodista tenga que afrontar intimidaciones por publicar información sobre personas con poder político, sindical o económico.

Las responsabilidades deben alcanzar a todos

Quienes hoy cuestionan a Lourdes Parache también deberían preguntarse por el papel de quienes pudieron haber intervenido en los hechos que investiga la Justicia. No se trata de defenderla ni de eximirla de sus responsabilidades, sino de evitar que el debate público se concentre exclusivamente en una persona mientras otras cuestiones quedan sin respuesta.

Es fácil señalar a quien aparece en primer plano. Lo verdaderamente difícil es sostener las preguntas cuando las respuestas pueden comprometer a personas con influencia política, sindical o mediática.

Tucumán necesita un periodismo independiente, capaz de investigar, preguntar y publicar sin presiones. Necesita medios que expliquen sus criterios informativos y que no confundan sus vínculos con el poder con su responsabilidad ante la sociedad.

Porque el silencio también tiene consecuencias. Cuando determinados temas pierden visibilidad y otros periodistas denuncian presiones por informar, la discusión deja de ser solamente sobre los protagonistas de una causa judicial. Pasa a involucrar también la independencia de los medios y la calidad de la información disponible para la ciudadanía.

La discusión, entonces, excede a Lourdes Parache y al caso Vélez. La sociedad tiene derecho a conocer qué se investiga, qué elementos existen, cuáles son las versiones de las personas involucradas y qué decisiones adopta la Justicia.

La información no puede depender del poder de los protagonistas. La libertad de prensa no puede estar condicionada por intereses políticos, sindicales o económicos. Y el derecho a preguntar debe ser el mismo para todos.

Compartir