Brasil mantiene en suspenso el regreso de su embajador y la tensión con Argentina se prolonga
El conflicto se originó cuando Javier Milei calificó a su par de «ladrón y presidiario» en el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, lo que generó un fuerte rechazo del gobierno brasileño. La Cancillería de Brasil consideró inéditos los agravios de un presidente extranjero contra el jefe de Estado y sus instituciones, mientras que el canciller Mauro Vieira transmitió formalmente el malestar a su par argentino Daniel Raimondi.
Paralelamente, el canciller argentino Pablo Quirno intentó bajar el tono de la disputa y expresó que esperan el regreso «lo antes posible» de Bitelli para continuar con la agenda bilateral. Aclaró que las diferencias responden a cuestiones políticas e ideológicas entre Milei y Lula, pero que no implican un deterioro institucional en la relación entre ambos países.
Pablo Quirno sostuvo que «no hay chance de que se rompan las relaciones bilaterales» y destacó que Argentina separa las diferencias políticas de los vínculos diplomáticos. También evitó responder a las críticas del vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin, quien calificó de lamentables los insultos de Milei, y remarcó que cada país toma sus propias decisiones soberanas.
Mientras tanto, en Brasil, distintos sectores políticos e institucionales respaldaron a Lula y cuestionaron las declaraciones del mandatario argentino. Entre ellos, el presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, y el titular del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, quienes coincidieron en que Javier Milei faltó el respeto a las instituciones brasileñas y al jefe de Estado.
Mauro Vieira calificó de provocación histórica los dichos de Milei contra Lula
El canciller de Brasil, Mauro Vieira, criticó duramente las declaraciones de Javier Milei en Infobae y afirmó que los dichos representaron «una provocación sin precedentes en más de 200 años de relaciones bilaterales» y constituyeron una ofensa no solo al mandatario, sino también al Poder Judicial y al pueblo brasileño.
Vieira sostuvo que el episodio fue «totalmente fuera de lugar» y remarcó que Brasil no se dejará intimidar por «voceros de la extrema derecha». El canciller anticipó que la Cancillería brasileña tomará al menos 48 horas para definir los próximos pasos, mientras se desarrollan compromisos internacionales como la visita del presidente de Corea del Sur y la asunción de Keiko Fujimori en Perú.


