Trump envía una gran flota a Irán y presiona para negociar un acuerdo nuclear justo antes de una posible escalada militar
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el desplazamiento de un contingente naval masivo hacia Irán, superando en magnitud al despliegue realizado previamente frente a Venezuela. A través de un comunicado, el mandatario confirmó que la armada, liderada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, avanza con rapidez y propósito hacia la región para forzar la negociación de un acuerdo nuclear que sea equitativo y garantice la ausencia de armamento atómico.
El líder republicano advirtió que el tiempo para un pacto diplomático se agota y recordó las consecuencias de la «Operación Martillo de Medianoche», asegurando que un eventual nuevo ataque bajo su directriz sería mucho más devastador si Teherán no accede a sentarse a la mesa de diálogo de manera inmediata.
La movilización del grupo de ataque del Centcom se produce en un contexto de extrema tensión interna en la República Islámica, marcada por la represión de protestas que, según fuentes opositoras, han dejado un saldo de hasta 36.500 fallecidos. Aunque Donald Trump inicialmente detuvo una orden de ataque tras reportarse un freno en las ejecuciones de manifestantes, decidió mantener la presión militar para proteger los derechos de la población y asegurar un acuerdo nuclear.
Mientras la Casa Blanca sostiene que la flota está capacitada para actuar con celeridad y fuerza si es necesario, desde Irán, el viceministro de Exteriores, Kazem Ghariabadi, señaló que el régimen considera más probable el estallido de una guerra que una instancia de negociación, preparándose para el peor escenario defensivo.
Según una nota de Infobae, la respuesta de las Fuerzas Armadas iraníes ante la llegada de la flota no se hizo esperar; el comando unificado de la base Khatam al Anbiya advirtió que la acumulación de buques estadounidenses en Oriente Medio no funcionará como factor disuasorio, sino que los convierte en objetivos vulnerables al alcance de sus capacidades defensivas.
En este marco de escalada bélica, los Guardianes de la Revolución declararon que cualquier nación vecina que ceda su espacio aéreo o territorio para una agresión será considerada hostil. Por su parte, el jefe de Estado norteamericano ratificó su postura de fuerza, al tiempo que el presidente iraní, Masud Pezeshkian, manifestó una disposición hacia la paz siempre que se respeten los derechos soberanos de su nación, bajo la atenta mirada de Donald Trump y la comunidad internacional.

