Sofía Pachano y la enfermedad de su padre: “Engordé 8 kilos y la gente me lo marcaba todo el tiempo”
Sofía Pachano: “Yo no podría decirle eso a nadie”
Sofía explicó que ese año fue particularmente difícil: acompañaba a Aníbal Pachano en un momento delicado de salud mientras intentaba sostener su vida personal y profesional. El cuerpo, naturalmente, respondió a ese nivel de estrés. “Coincidió con la enfermedad de mi papá, obvio. Y la verdad es que la gente me marcaba todo el tiempo el cambio de peso”. recordó. No hablaba solo de comentarios en redes, sino de apreciaciones directas, hechas con una liviandad que hoy le sigue resultando incomprensible.
Frente a esa invasión, ella reconoce que no logra ponerse en el lugar de quienes opinan sobre el cuerpo ajeno. “A mí me es muy difícil porque no me puedo poner en sus zapatos. Es algo que yo no hago, ni se me ocurriría decirle a alguien”. confesó en +CARAS. Ese límite propio, que respeta como regla ética, chocó contra la exposición y la presión social que muchas veces recae sobre figuras públicas, aun en situaciones de vulnerabilidad. A pesar de ese escenario, Sofía encontró contención en su entorno más cercano y aprendió a no cargar con miradas que no le pertenecen. Entendió que la empatía es un músculo que no todos ejercitan, y que cuidar la propia sensibilidad también es una forma de resistencia.
Sofía Pachano: Entre el amor, la exposición y el aprendizaje
La relación con su padre, marcada por años de trabajo juntos, exposición y evolución personal, también influyó en ese proceso emocional. Verlo atravesar una enfermedad removió capas profundas de su historia compartida y la enfrentó a miedos y responsabilidades nuevas. Esa cercanía intensa —familiar, profesional y afectiva— volvió más complejo transitar, al mismo tiempo, la mirada externa sobre su cuerpo. Hoy, más serena, Sofía Pachano reconoce que ese período la fortaleció. Sabe que cada experiencia deja una marca, pero también un aprendizaje: el de no medir su propio valor con la vara de otros. Con la sensibilidad que siempre la caracterizó, lo resume en una frase simple pero firme: “Cada uno atraviesa lo suyo; por eso hay que hablar menos y abrazar más”.


