Reforma laboral y presión sindical: la CGT amenaza con un paro general si el proyecto avanza tal como está
La conducción de la CGT se encamina a una definición crucial este viernes en su sede de Azopardo, donde el Consejo Directivo debate la implementación de un paro general ante el inminente tratamiento de la reforma laboral en el Senado. Tras el fracaso de la gira federal para sumar el apoyo de gobernadores como Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, quienes evitaron comprometerse en medio de sus propias negociaciones con el Gobierno, la cúpula sindical endureció su postura.
Aunque el sector dialoguista liderado por figuras como Hugo Moyano, Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez intentó priorizar los canales de negociación con funcionarios como Santiago Caputo y los Menem, la falta de respuestas y el avance del proyecto oficial han reactivado la amenaza de una huelga nacional.
La presión interna sobre el triunvirato de la CGT creció exponencialmente tras la aparición de un nuevo polo ultraopositor liderado por Abel Furlán (UOM) y las dos CTA, al cual se sumó recientemente Pablo Moyano, profundizando la grieta en el seno del clan camionero. Este frente alternativo ya inició un plan de lucha con marchas en Córdoba y Rosario, lo que obliga a la central obrera a mover sus piezas para no perder la representividad de la calle.
En este escenario, la confederación de trabajadores evalúa una movilización masiva al Congreso para el próximo miércoles, coincidiendo con el inicio del debate legislativo
El malestar sindical no se limita a la normativa de trabajo, sino que se extiende al sector educativo, donde gremios como UDA y CEA denunciaron que el último incremento salarial por decreto en $500.000 deja a los docentes en niveles de indigencia. Sergio Romero y Fabián Felman advirtieron que la inflación acumulada y la falta de una paritaria nacional genuina vuelven insostenible la situación, sumándose al rechazo de la ley que pretende declarar a la educación como servicio esencial para limitar el derecho a huelga.
En medio de este clima de confrontación, la CGT busca aliados entre senadores de la UCR y otros bloques ante el temor de que los gobernadores, a quienes califican internamente de reticentes, terminen apoyando el proyecto oficial a cambio de compensaciones fiscales.


