La polémica de la semana: Argentina votó en contra de declarar la trata de esclavos como el crimen más grave de lesa humanidad
La Asamblea General de la ONU aprobó una resolución histórica que exige la devolución inmediata de bienes culturales y reconoce la trata transatlántica de africanos como esclavos como «el crimen de lesa humanidad más grav»”. La iniciativa, impulsada por Ghana, obtuvo 123 votos a favor, 52 abstenciones y tres en contra, entre ellos el de Argentina, lo que generó un fuerte debate político y diplomático.
El texto subraya que la esclavitud y la trata dejaron consecuencias profundas que aún persisten en forma de racismo estructural, desigualdades socioeconómicas y exclusión cultural. Además, destaca la ausencia de un marco de reparación integral para los descendientes de las personas que fueron tratadas como esclavos, a diferencia de otros contextos históricos donde sí se otorgaron indemnizaciones.
La resolución cita ejemplos de regímenes legales coloniales que institucionalizaron la esclavitud, como el «asiento de negros» de la Corona española en 1518, el concepto portugués de «pieza de indias» y la Carta de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales de 1621. Estos instrumentos reflejaban cómo los africanos eran tratados como mercancía, legitimando un sistema global de explotación.
El documento también exige la restitución de piezas de arte, manuscritos y objetos culturales saqueados durante siglos de colonialismo, reconociendo su valor histórico y espiritual para los países africanos. Ghana remarcó que la propuesta busca avanzar hacia una responsabilidad jurídica internacional, más allá del reconocimiento simbólico, y abrir el camino a reparaciones concretas.
La postura de Argentina, junto con Estados Unidos e Israel, contrasta con la mayoría de los países que apoyaron la iniciativa o se abstuvieron, como España, Portugal y Reino Unido. Una vez que esto se conoció, se disparó nuevamente el debate por la gravedad histórica que fue para los países que sus ciudadanos se conviertan en esclavos, manteniendo una deuda pendiente en materia de justicia y reparación.
Argentina defendió su voto en la ONU
El gobierno de Javier Milei justificó el rechazo argentino a la resolución de la ONU y, según fuentes oficiales, el texto imponía una jerarquización de delitos que no aceptaron y se votó «a libro cerrado», sin posibilidad de modificaciones.
La postura alineada con Estados Unidos e Israel generó fuertes críticas internas, especialmente desde el kirchnerismo, que calificó la decisión como un «papelón diplomático». Mientras tanto, el oficialismo defendió que no se trató de estar «contra la esclavitud», sino de evitar una narrativa ideológica que, según ellos, abre la puerta a reparaciones económicas históricas financiadas por Occidente.

