La dura historia de vida de Mavigna de Gran Hermano Generación Dorada
Mavinga a corazón abierto
Durante las primeras horas de estadía en Gran Hermano Generación Dorada, Mavinga contó ante la escucha atenta de sus compañeros, su dura historia de vida. “A los 7 años fui secuestrada por mi tía materna. Me maltrató como una hija de puta”, comenzó diciendo mientras recordaba su infancia. La oriunda de la República Democrática del Congo reveló que durante muchos años estuvo reducida a la servidumbre por parte de su familia, hasta que logró escapar de ese tormento.
No obstante, afuera la esperaba un mundo un poco más hostil. “A los 15 años dije: ‘Ya me cansé de esta vida’. Me fui a trabajar de moza, me fui a la calle. El primer día me cagaron a palos. Al segundo día volví a buscar trabajo de nuevo”, profundizó. Semanas después, cansada de la vida en África, viajó a Francia en búsqueda de nuevas oportunidades. En esta línea, explicó que consiguió un empleo como modelo gracias a su figura: “Me dieron trabajo porque yo era muy flaquita, con melones… a los franceses les gustan flaquitas con tetas”.
El arribo de Jenny Mavinga a la Argentina
Durante su paso por Europa, Mavinga conoció a su primer amor, un argentino que estaba de viaje por el viejo continente. “A los 15 años conocí a mi primer marido. A los 17 me vine con él. Estuve 13 años casada, después me separé
Damián, su actual pareja, amplió detalles de los primeros meses de Jenny en Latinoamérica siendo tan sólo una adolescente. “La historia de ella es muy rica. Ella contó un 10% de todo lo que le pasó. Es medio reticente a contarla porque no le gusta victimizarse”, comenzó diciendo en una entrevista que brindó para La Nación. Asimismo, agregó: “Ella llegó a los 17 años a la Argentina y trabajó acarreando carros en La Salada. Luego, con el novio que tenía le fue muy bien en el rubro textil y pudieron abrirse un local de ropa. Eso le permitió seguir formándose y al separarse ella ya tenía su propia peluquería, que fue siempre su gran sueño”.
Para Mavinga, ese pasado difícil fue determinante en la construcción de su identidad. Cada obstáculo que atravesó -desde su infancia marcada por la violencia hasta su llegada a un país desconocido- se transformó en un motor para seguir adelante. Su historia de superación constante y resiliencia no solo explica la fortaleza con la que hoy enfrenta los desafíos dentro de la casa de Gran Hermano Generación Dorada, sino también el camino de esfuerzo que la llevó a reinventarse una y otra vez, hasta convertirse en la mujer independiente y perseverante que decidió compartir su historia frente a millones de espectadores.
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