La ANMAT habilitó la venta libre de algunos medicamentos: cuáles son
Según una nota de Ámbito, esta medida abarca a especialidades inscriptas en el Registro de Especialidades Medicinales provistas de determinados componentes activos, dosis específicas y formatos particulares previamente delimitados por el ente sanitario con el propósito de simplificar el acceso ciudadano a estos insumos y fomentar su consumo prudente, de acuerdo con los registros institucionales que respaldan la habilitación de la venta libre.
Dentro del listado incorporado por la ANMAT figuran fórmulas compuestas por trimebutina maleato, levocetirizina diclorhidrato, fexofenadina clorhidrato, dimenhidrinato y la mezcla de nafazolina clorhidrato con feniramina maleato. Asimismo, se integraron preparaciones con olopatadina clorhidrato, carboximetilcisteína, cloruro de aluminio hexahidratado, la combinación de carbonato de calcio junto con tintura de árnica montana y nitrato de plata, además de presentaciones basadas en ivermectina.
La normativa fundamenta la resolución en que tales productos evidenciaron eficacia y un perfil seguro a lo largo del tiempo para mitigar malestares sencillos de identificar por parte de la población, según la evaluación técnica de la ANMAT.
El medio de comunicación destacó que la modificación se sustenta en las directrices de la Resolución 284/2024 emitida por la cartera sanitaria, la cual requirió auditar las formas de comercialización vigentes, proceso que anteriormente permitió liberar fármacos como los inhibidores de la bomba de protones. Como referencia previa, la administración sanitaria señaló el comportamiento de los denominados prazoles, cuyos valores aumentaron entre un 30,2% y un 40,4% desde mayo de 2024 hasta junio de 2026, ubicándose por debajo del 94,7% de inflación general calculada por el Índice de Precios al Consumidor en idéntico lapso, evidenciando mayor oferta, valores reales menores y ausencia de especulación, de acuerdo con la información oficial proporcionada por el sector.
Para determinar la recategorización, la institución evaluó que los artículos poseyeran una efectividad comprobada para dolencias reconocibles, un amplio margen de seguridad y una trayectoria de comercialización local bajo receta no menor a cinco años sin advertencias severas que alteraran el balance entre riesgos y beneficios.
El estudio integró registros del Sistema Nacional de Farmacovigilancia, reportes internacionales de la Organización Mundial de la Salud y experiencias de agencias de control extranjeras como las de Estados Unidos, Brasil, Colombia y diversas naciones europeas, según detallaron los informes regulatorios emitidos por la citada agencia.


