INVESTIGAN LA MUERTE DE UNA TRABAJADORA SEXUAL COMO UN FEMICIDIO: FALTA EL CELULAR DE LA VÍCTIMA
El trabajo de la Policía de la Ciudad en la escena de la muerte de Tatiana Micaela, la trabajadora sexual hallada muerta en un departamento de Retiro, arrojó una fuerte incógnita que marcó un punto de giro en el caso: los detectives de la División Homicidios no hallaron el celular de la víctima.
Este dato llevó a que Matías Di Lello, el fiscal del caso, comience a investigar la muerte como un femicidio. El cuerpo, hallado sobre una cama, no presentaba signos compatibles con una muerte violenta. La autopsia, realizada en la Morgue Judicial, había comenzado poco después del mediodía.
Di Lello ordenó también una batería de medidas para hallar al principal sospechoso y para encontrar los posteos en sitios de internet donde la víctima promocionaba sus servicios.
Su muerte fue alertada el mismo domingo a las 8:40 AM al 911 por su compañera en el departamento que ambas alquilaban en la calle Libertad al 1200, luego de varios llamados que la víctima no respondió. Según el testimonio de su compañera, Tatiana se encontraría con un presunto cliente, conocido como “Iván”.
El hallazgo del cuerpo se dio después de que la denunciante se dirigió al inmueble ubicado en la calle Libertad al 1200 y, como la puerta estaba cerrada con llave y no recibió respuesta, solicitó la asistencia de un cerrajero.
Una vez dentro del departamento, encontraron a la joven recostada boca arriba sobre la cama y cubierta con una sábana. Personal del SAME constató el fallecimiento a las 8:48 de la mañana. El área de Criminalística de la fuerza porteña también comenzó tareas en el departamento.
Según la mujer, perdió contacto con su amiga la noche anterior, por lo que decidió dirigirse al departamento. Al llegar, encontró la puerta cerrada con llave y al no obtener respuesta, llamó a un cerrajero. Una vez que lograron ingresar, encontraron la escena: la víctima yacía boca arriba sobre la cama.
El fiscal busca determinar qué ocurrió en el departamento del microcentro porteño y quién es el tal «Iván», presunto último cliente de la fallecida.


