Infancias en crisis: la pobreza golpea a 6 de cada 10 niños y crece la inseguridad alimentaria
La situación social de la niñez y adolescencia en Argentina presenta desafíos estructurales profundos, con una tasa de pobreza que alcanzó al 53,6% de los menores de 18 años durante 2025. Según los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) detallados en el último informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), citada por Infobae, la indigencia se ubicó en un 10,7%, registrando una mejora respecto a los picos históricos de años anteriores.
No obstante, los investigadores de la institución advierten que este alivio responde a una dinámica coyuntural y no debe interpretarse como una solución definitiva a un problema que muestra una tendencia ascendente desde 2010. En términos históricos, la vulnerabilidad actual supera ampliamente los registros de la década pasada, consolidando un escenario de privaciones persistentes para más de la mitad de la población infantil del país.
El reporte detalla que la inseguridad alimentaria afectó al 28,8% de los niños y adolescentes el año pasado, con un 13,2% de los casos bajo la variante severa. Esta problemática se concentra con mayor fuerza en el Conurbano Bonaerense y en los estratos socioeconómicos bajos, donde la dependencia de la asistencia estatal alcanzó un récord del 64,8% mediante comedores y tarjetas alimentarias.
Ianina Tuñón, investigadora del observatorio, señala que estas transferencias fueron concebidas para equiparar ingresos y no para cubrir la totalidad de las necesidades básicas, por lo cual combatir esta escasez de recursos
La crisis se manifiesta de forma multidimensional, impactando en la salud y el hábitat de las familias. Casi el 20% de los menores debió postergar consultas médicas u odontológicas por falta de recursos en 2025, evidenciando una deuda en la oferta del sistema sanitario. En materia de vivienda, el hacinamiento afecta al 20,9% de los jóvenes, mientras que el 42% reside en hogares con saneamiento deficiente.
Finalmente, el reporte de la universidad vincula este estado de vulnerabilidad económica con una caída sostenida en la natalidad, reflejada en que solo el 44% de los hogares tiene niños en la actualidad. Este cambio demográfico, sumado a las privaciones en vestimenta y servicios básicos, completa un cuadro de pobreza que compromete el desarrollo a largo plazo de las nuevas generaciones.

