En cinco años cerraron más de 500 sucursales de bancos: quiénes eligen aún la atención presencial
El sistema financiero argentino atraviesa una transformación estructural que se refleja en la desaparición de 510 sucursales de bancos en los últimos cinco años. Según los registros más recientes del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la red de filiales descendió de 4.598 a 4.088 unidades, lo que representa una contracción del 11% en la infraestructura física.
Un reporte de Infobae destacó que esta tendencia responde a una búsqueda de eficiencia operativa, la expansión de medios de pago electrónicos y procesos de fusión entre las entidades financieras. Si bien la apertura de oficinas fue históricamente un indicador de crecimiento, la competencia actual se ha desplazado hacia el entorno de las fintech y la optimización de las aplicaciones móviles, relegando el rol de la atención cara a cara a funciones específicas y complejas.
A pesar del cierre de dependencias, la presencialidad conserva un núcleo de usuarios relevante. Un estudio realizado por la consultora D’Alessio IROL para Infobae revela que el 63% de los clientes bancarizados asistió a una sucursal en el último trimestre, mientras que solo un 1% afirma operar de forma exclusivamente virtual. No obstante, el motivo de la visita ha cambiado drásticamente porque los bancos ya no son el punto de inicio de la relación comercial, sino un espacio de soporte.
Según el relevamiento de la consultora D’Alessio IROL, las oficinas bancarias han perdido su función como canal de inicio para nuevos clientes, transformándose ahora en espacios destinados específicamente a despejar dudas, brindar asesoramiento y subsanar errores operativos Actualmente, el 35% de los asistentes acude por consultas generales y un 33% para destrabar inconvenientes con sus tarjetas, mientras que gestiones como aperturas de cuentas o pedidos de préstamos presenciales en los establecimientos crediticios han caído a valores mínimos del 2% y 4%, respectivamente.
Este cambio de paradigma también impacta en el mercado laboral y en el uso del efectivo. La dotación de empleados en los bancos tradicionales tiende a disminuir frente al crecimiento de las plantillas en empresas tecnológicas financieras. Asimismo, la necesidad de acudir a cajeros automáticos se ha reducido no solo por el auge del código QR y las transferencias, sino por la extracción de billetes en comercios no bancarios.
En este escenario, la sucursal física sobrevive como un centro crítico para gestionar fricciones operativas. Como concluye el relevamiento de D’Alessio IROL, citado por el portal informativo, ante una mayor digitalización, surge una necesidad superior de soporte humano calificado para garantizar la confianza y continuidad del vínculo con los bancos.


