«YO JUGABA A LOS JUEGUITOS MIENTRAS LAS MATABAN»: LA COARTADA DE «PEQUEÑO J» ANTE LA JUSTICIA

Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J», declaró desde su lugar de detención tras ser extraditado desde Perú por el brutal triple crimen de Florencio Varela. Ante la Justicia, ensayó una detallada coartada con el objetivo de desvincularse de la planificación y ejecución de los asesinatos de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez.
Durante su declaración, admitió su cercanía con la banda liderada por Miguel Ángel Villanueva, pero se posicionó como un simple «mandadero» que hacía «changas» y que era ajeno a las intenciones homicidas del grupo.
La estrategia de la defensa se centró en aportar un relato cronológico sustentado en pruebas técnicas, como el geolocalizamiento de su teléfono celular, para demostrar que no estuvo en la escena del crimen al momento de los hechos.

Valverde Victoriano detalló cómo llegó al país de forma ilegal, los trabajos esporádicos que realizaba para la organización narcocriminal y la trama oculta de amenazas, fiestas y encubrimientos que derivaron en su posterior e improvisada huida hacia el exterior por temor a represalias en el penal.
LA DECLARACIÓN

Esto dijo el detenido ante el juez Federal 2 de Morón, Jorge Ernesto Rodríguez, y su secretario Ignacio Calvi:
- Llegada y trabajo ambulante: Ingresó ilegalmente a la Argentina en octubre de 2024, tras cumplir 18 años, instalándose en la Villa Zabaleta para trabajar como vendedor ambulante de ropa en la vía pública.
- Vínculo con el líder de la banda: Tres meses después conoció en la calle a Miguel Ángel Villanueva (alias «Julio» o «Gato»), un conocido de su ciudad natal (Trujillo), quien lo contrató de forma esporádica para hacer mandados y «presencias».
- Contratación de las víctimas: El 6 de septiembre de 2025, por orden de Villanueva, reclutó en Flores a Morena y Lara para un servicio de prostitución destinado a un hombre apodado «el Gordo», cobrando $80.000 pesos por la gestión.
- Advertencia y sospechas: En un segundo encuentro en un boliche, al indagar sobre una supuesta fiesta en una quinta que planeaban «el Gordo» y las jóvenes, Villanueva lo llamó para ordenarle textualmente que no preguntara más nada si no quería «terminar mal».
- Logística previa al crimen: El 18 de septiembre trasladó a dos integrantes de la banda a la casa de Florencio Varela, donde escuchó a los organizadores planificar la colocación de objetos junto a una parrilla y coordinar el uso de parlantes a alto volumen.
- Coartada de la noche del hecho: Aseguró que la noche del crimen estuvo en su casa de la Villa Zabaleta jugando videojuegos y comprando comida, situación que afirmó estar respaldada por el impacto de su celular en la misma antena toda la noche.
- Encubrimiento forzado: A la mañana siguiente, recibió a sus cómplices Nero y Matías Osorio (este último con la ropa mojada). Osorio lo obligó a esconder un arma de fuego en la casa de una joven llamada Micaela por orden directa de Villanueva.
- Fuga por temor: Tras ver su nombre en la televisión y por miedo a ser asesinado en una cárcel argentina, pactó la huida con Osorio en un remís hacia Bermejo, cruzando a pie la frontera hacia Bolivia para luego llegar a Perú, donde finalmente se separaron.
- Mensaje y desvinculación familiar: Pidió disculpas a las familias de las víctimas por la pérdida sufrida, reiteró su inocencia y desligó a sus tíos de la causa, aclarando que sus documentos fueron hallados en la vivienda solo por un trámite residencial en Uruguay.


