Vecinos acusan a Alak de congelar durante un año la Junta Comunal de City Bell

Buenos Aires, 7 agosto (NA) – La organización vecinal DNI City Bell acusó a la gestión de Julio Alak de haber dejado paralizada durante un año la Junta Comunal que el propio intendente presentó como una herramienta para definir obras y prioridades junto con la comunidad.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la entidad difundió una carta abierta en la que sostuvo que la Junta fue lanzada el 27 de mayo de 2025 en el Club Banco Provincia, tuvo una segunda reunión de trabajo el 24 de julio de ese año y, desde entonces, ingresó en un período de “nula convocatoria” y falta de información sobre su continuidad.
El contraste golpea directamente al relato de apertura que Alak utilizó durante la presentación. En aquel acto, el jefe comunal afirmó que vecinos e instituciones definirían junto con el municipio las acciones prioritarias para City Bell. También anunció un paquete que incluía trabajos sobre 120 calles, con cordón cuneta, asfalto y mejorado de tierra, además de la reparación de 7.500 luminarias y nueva iluminación en otras 85 calles.
Doce meses después de la segunda reunión, DNI City Bell sostiene que el canal de participación desapareció de la agenda municipal. La organización recordó que en las mesas se habían tratado asuntos de salud, seguridad, educación, urbanismo, ambiente y arbolado público, pero afirmó que no volvieron a recibir convocatorias ni comunicaciones oficiales sobre las propuestas presentadas.
El reclamo no se limita a un encuentro suspendido. La carta cuestiona la manera en que la administración de Alak procesó decisiones urbanísticas de fuerte impacto, entre ellas el Código de Ordenamiento Urbano y Territorial, las intervenciones en plazas y el proyecto del Parque Saavedra.
Según la entidad, la comunidad dispuso de apenas 15 días para formular modificaciones al Código y no fueron atendidos pedidos de postergación atribuidos a la Universidad Nacional de La Plata, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, el Colegio de Arquitectos y organizaciones sociales.
La denuncia vecinal no demuestra por sí sola que todos los compromisos de obra hayan sido incumplidos ni que exista una infracción legal. Pero revela una inconsistencia política difícil de disimular: la Municipalidad convocó a la comunidad, exhibió anuncios y fotografías institucionales, y luego dejó sin continuidad visible el ámbito que debía permitir el seguimiento de esas promesas.
La respuesta de Alak no debería agotarse en una nueva reunión ceremonial. El municipio debe informar qué propuestas recibió la Junta, cuáles fueron aceptadas, qué obras se ejecutaron, cuáles siguen pendientes y por qué durante un año no existió un calendario público de encuentros. También debería difundir actas, responsables y plazos, para evitar que la participación sea utilizada como una escenografía mientras las decisiones centrales continúan tomándose dentro del Palacio Municipal.
City Bell no reclama otra presentación oficial: reclama saber qué ocurrió con el mecanismo que Alak prometió sostener. Cuando un intendente abre una instancia comunitaria y después la congela sin explicaciones públicas, el problema deja de ser administrativo y se convierte en una señal sobre el modo en que gobierna.
Agencia NA


