Un argentino se convirtió en Primer Caballero de Países Bajos tras la asunción de su pareja como Primer Ministro
La política de Países Bajos vivió un hecho histórico que toca a Argentina nuevamente, ya que Rob Jetten asumió como primer ministro, convirtiéndose en el jefe de gobierno más joven del país. El caso es que su pareja, el hockista argentino Nicolás Keenan, se transformó en Primer Caballero y se une a Máxima Zorreguieta con su influencia argentina en el estado europeo.
Keenan juega en Klein Zwitserland, equipo de la liga neerlandesa, y desde un primer momento mostró sin ningún tapujo con Jetten en un país totalmente avanzado sobre los derechos LGBTQ+. Ambos mantienen una fuerte presencia pública y se han mostrado como una pareja totalmente sólida, incluso dentro de la campaña electoral donde el argentino fue un sostén clave para que el ahora Primer Ministro de Países Bajos gane las elecciones.
La carrera política del ganador electoral se caracterizó por un discurso 100 % optimista, cercano al electorado y utilizando frases para imponer un panorama alentador. Enfrente estaba el opositor Geert Wilders, quien utilizó su campaña para fomentar la división en el sector oficialista y por eso utilizó permanentemente mensajes de unidad y esperanza.
El argentino Nicolás Keenan se casó con Rob Jetten en noviembre de 2024, pocos meses después de la conclusión de los Juegos Olímpicos de París, donde el político neerlandés estuvo presente. Rápidamente recibió distintos mensajes de alegría y festejos por parte de diversos atletas argentinos.
Países Bajos ahora tiene un nuevo argentino dentro de su escala política, ya que Keenan se une a Máxima Zorreguieta quien es reina consorte hace más de una década
Máxima Zorreguieta: la argentina que se convirtió en reina de los Países Bajos
En 2002, Máxima Zorreguieta contrajo matrimonio con el entonces príncipe heredero de los Países Bajos, Willem-Alexander, y una lágrima durante la ceremonia marcó el inicio de su vínculo con los holandeses. La emoción por la ausencia de su padre conmovió a la sociedad y transformó a la joven porteña en la figura más popular de la Casa Real de Orange.
Trece años atrás, en 2013, Máxima se convirtió en la primera latinoamericana coronada reina consorte de un país europeo tras la entronización de su esposo. Su historia, que comenzó en Buenos Aires con una vida de clase media acomodada y una carrera en finanzas en Nueva York, se transformó en un relato de amor y destino que la llevó a conquistar a un pueblo que hoy la considera un símbolo de frescura, cercanía y espontaneidad.

