San Pedro de Colalao: turismo para el discurso, abandono para el pueblo
San Pedro de Colalao vuelve a quedar expuesto. No por una postal turística ni por una campaña oficial, sino por denuncias crudas que reflejan el verdadero estado de una villa veraniega relegada año tras año por el Gobierno provincial y el Ente Tucumán Turismo, hoy conducido por Domingo Amaya.
La pregunta es inevitable:
¿De qué turismo habla el Gobierno de Tucumán?
De villa veraniega modelo a pueblo olvidado
San Pedro de Colalao supo ser, durante décadas, una verdadera villa veraniega del norte tucumano. Juventud, festivales, boliches, desfiles de moda, espectáculos culturales y noches que marcaban una identidad turística propia.
Hoy, ese San Pedro parece haber sido borrado del mapa oficial.
La Provincia decidió mirar solo a Tafí del Valle, presentado como el único centro turístico “de excelencia”, con precios inaccesibles para el tucumano promedio, dignos de la Patagonia argentina. El resto del interior quedó condenado al abandono, a la improvisación y al “arréglense como puedan”.

Comunas que no gestionan, pero controlan
En San Pedro, como en tantos pueblos del interior, cambian los delegados comunales pero nada cambia para la gente. La gestión brilla por su ausencia, pero el control político está siempre presente.
Vecinos y feriantes denuncian la existencia de punteros políticos que funcionan como “buchones”, encargados de señalar quién reclama, quién se queja y quién levanta la voz. No para resolver problemas, sino para marcar y excluir a quienes realmente trabajan y sostienen la economía local.
El mensaje es claro:
no reclamen, no molesten, no expongan la miseria.

Pozos colapsados, camiones atmosféricos y una farsa sanitaria
La situación sanitaria es alarmante. Pozos cloacales de bares, restaurantes y hosterías desbordados, camiones atmosféricos que aparecen solo para “patear el problema”, pero sin una solución estructural.
Las aguas negras terminan en las calles, frente a ferias, espacios turísticos y zonas donde circulan niños, familias y visitantes. Se habló del colapso de cloacas, se denunció públicamente, pero nadie dio respuestas.
¿Dónde está el plan sanitario?
¿Dónde están los controles?
¿Dónde está el Estado?
Basurales, quemas y ríos contaminados
Otra pregunta incómoda:
¿Qué pasó con el basural?
¿Sigue quemándose y arrojándose al río, sin tratamiento alguno. Mientras tanto, se lanzan campañas de concientización ambiental en toda la provincia que quedan en simples afiches y discursos vacíos.
La contradicción es brutal: se habla de turismo sustentable mientras se contamina el entorno que se pretende vender.
“No se quejen”, la orden implícita
El gobernador fue claro: no hay que renegar. Pero en San Pedro no se reniega por capricho, se reclama por dignidad. Se reclama agua limpia, saneamiento, servicios básicos y respeto.
El interior de Tucumán vuelve a mostrar una postal preocupante: pueblos olvidados, autoridades ausentes y una política que solo aparece en época electoral.
San Pedro de Colalao no pide privilegios.
Pide lo mínimo.
Y ni eso recibe.

