River-Boca: un superclásico con onda verde

River lleva cinco triunfos seguidos en el Apertura y nueve partidos sin perder entre todas las competencias. Desde que llegó Eduardo Coudet como entrenador, no perdió: ganó seis de siete.
Boca, por su parte, lleva 12 partidos invicto entre Apertura, Copa Argentina y Libertadores. En este torneo no pierde desde el 8 de febrero, ante Vélez en la fecha 4. Los dos llegan con la flechita para arriba.
A diferencia de los superclásicos de los últimos años, marcados por la irregularidad de uno o de otro, el superclásico de hoy en el Monumental encuentra a los dos clubes más poderosos del país con rachas positivas que prometen un duelo de alta intensidad en el plano táctico y físico.
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River llega en estado de consolidación. Tras un inicio de temporada traumático por los malos resultados y la salida de su máximo ídolo, Marcelo Gallardo, la llegada de Coudet oxigenó al plantel y generó algunos ajustes que permitieron estas victorias en cadena. El equipo sigue sin jugar bien –los últimos partidos contra Carabobo, por la Sudamericana, y ante Racing, por el torneo, lo evidencian–, pero gana.
En Boca, el resistido y silbado Claudio Úbeda pasó a ser validado y aplaudido: el vuelco de 180 grados se dio, entre varias razones, porque el equipo encontró un medio campo que contiene y genera juego. Y, obvio, porque gana. La aparición de Aranda y su sociedad con Paredes es una de las claves de este equilibrio deseado. Todavía le falta consolidar algunas piezas en defensa y sobre todo en el arco, luego de la grave lesión de Marchesín. Brey aún no transmitió tranquilidad, como el juvenil Beltrán.

