Qué sembrar en diciembre: las plantas ideales para llenar tu jardín de vida este verano
Cuando llega diciembre, el jardín empieza a pedir movimiento. Las temperaturas suben, el sol se vuelve protagonista y la tierra —más tibia y permeable— se convierte en el escenario perfecto para comenzar nuevas siembras. No importa si el espacio es amplio o si apenas tenés algunas macetas en el balcón: este mes ofrece un abanico enorme de plantas que prosperan con facilidad y que llenan de vida cualquier rincón.
El verano temprano tiene una ventaja clave: las semillas germinan rápido y las plantas se desarrollan con mucha energía. Por eso, diciembre es casi un “mes bisagra” entre lo que se sembró en primavera y lo que acompañará al jardín durante el resto de la temporada.
Entre las especies favoritas asoman las aromáticas clásicas, como la albahaca, el perejil y el orégano. La albahaca, en particular, ama el calor y se expande con fuerza cuando el sol es intenso. Solo necesita riego regular y un poco de espacio para crecer en forma de pequeño arbusto. El perejil también funciona muy bien en esta época: prolífico, rústico y siempre útil en la cocina.
En la huerta, diciembre es un mes generoso. Es tiempo de sembrar zapallitos, pepinos, lechugas, rúcula, zanahorias y remolachas. Todas estas especies se adaptan al calor sin dificultad, siempre que el riego sea constante y la tierra tenga buen drenaje. Las lechugas y la rúcula germinan casi de inmediato, y en pocas semanas ya se pueden cosechar hojas tiernas. Los zapallitos y pepinos, en cambio, van creciendo de forma más expansiva y agradecen contar con un tutor o un espacio donde trepar.
Las flores de verano también encuentran su pico de esplendor cuando empiezan los días más calurosos. Las zinnias, los girasoles, las petunias y los cosmos son algunas de las variedades que pueden sembrarse en diciembre y que florecen con un colorido deslumbrante. Los girasoles son un clásico: crecen rápido, necesitan poco mantenimiento y su presencia ilumina cualquier jardín. Las zinnias y los cosmos, por su parte, tienden a atraer mariposas y abejas, volviendo las plantas
Si se busca dar textura y volumen, diciembre también es perfecto para sumar plantas ornamentales, como las caléndulas y los copetes. Ambas toleran el sol directo sin problemas y florecen durante meses, incluso en condiciones exigentes. Además, las caléndulas tienen un beneficio adicional: ayudan a repeler plagas de forma natural, algo valioso si tenés huerta.
El truco para que todo prospere es simple: riego temprano por la mañana o al atardecer, tierra aireada, algo de compost y un lugar donde cada planta reciba la luz que necesita. Con esos cuidados básicos, diciembre se transforma en el punto de partida de un jardín que crecerá fuerte, colorido y con una vitalidad que solo el verano puede regalar.
Sembrar en esta época es casi un ritual: un gesto que anticipa meses de sabores frescos, flores nuevas y pequeñas alegrías cotidianas. Y lo mejor es que, incluso con poca experiencia, el jardín devuelve resultados rápidos y visibles. Solo es cuestión de animarse a poner las manos en la tierra.

