Pucherito, abrazo y un «Te quiero» fraternal: la emoción y el papel contenedor de Lionel Scaloni ante el drama familiar que atraviesa Lio Messi
Igual que hace cuatro años, Scaloni juega un rol clave en la actualidad de Messi, atravesada por un drama familiar que él mismo confesó ayer, después de los tres goles que le hizo a Argelia, cuando le preguntaron el motivo de las lágrimas que derramó después de anotar por primera vez a los 17 minutos de la etapa inicial con un zurdazo inatajable para el arquero rival.
Mientras todos se abrazaban y sonreían alocadamente, la cámara se detuvo en el rostro emocionado de Messi. No había motivo aparente para llorar. Si bien estaba batiendo algunos récords (primer jugador en la historia en disputar 6 mundiales, y quedaba cerca de Miroslav Klose como máximo goleador de las copas del mundo, a quien luego alcanzó con las otras dos anotaciones) las lágrimas parecían mucho para un primer gol en un primer partido. Pero allí estaban, mojando el rostro del mejor del mundo.
Después del partido, alguien le preguntó el por qué del sollozo. Y Messi, siempre prudente para hablar, siempre mesurado, siempre medido, contó que «no fue por el partido sino porque pasé días difíciles por algo que está pasando en la familia». Todos quedaron algo asombrados, y algunos hasta supusieron que podía pasar algo con Antonella, pero eso quedó descartado en cuestión de segundos. Es otra cosa.
PUCHERITO, CONTENCION Y UN TE QUIERO FRATERNAL: EL PAPEL CLAVE DE LIONEL SCALONI EN EL DRAMA DE MESSI
Después del tercer gol, Scaloni decidió sacar a Messi. No a modo de castigo, sino de premio. Es lo que hacen los entrenadores para que una figura sea «ovacionada» en soledad y su reconocimiento no se pierda, digamos, en el medio del saludo final a todos los jugadores. Además, era una forma de cuidarlo: Messi está al borde de los 39 años (los cumple en una semana) y tampoco es cosa de andar regalando energías con una temperatura que ronda los 30 grados. Mejor, dosfificar.
Messi caminó hasta el banco de suplentes abajo de una de las ovaciones más grandes que haya recibido en toda su carrera. En realidad, ya es imposible dimensionarlas. Son todas más o menos parecidas. Scaloni quedó sentado en el banco haciendo «pucherito», casi al borde de un llanto desesperado. Cuando La Pulga llegó hasta él se fundieron en un abrazo y el técnico le dijo al oído «te quiero» que sonó fraternal y contenedor. El está al lado suyo en este momento complicado. «Hay que disfrutarlo, disfrutarlo mucho, porque lo vamos a extrañar mucho. Hasta que él quiera jugar va a estar con nosotros. Es clave y determinante» dijo el técnico, emocionado y fraternal.



