polémica por el uso de una tortura psicológica
En el Cuarto Blanco no hay luz natural. Por eso, al no haber registro de lo que sucede en el exterior, en el Cuarto Blanco se pierde por completo la noción del tiempo: los participantes no saben si es de día o de noche. Y para dormir, deben acostarse en el piso: no hay camas, ni mueble alguno.
CÓMO ES EL CUARTO BLANCO QUE GENERÓ POLÉMICA EN GRAN HERMANO BRASIL
Pero además está la comida. O casi que no está… Porque los aspirantes a Gran Hermano Brasil que aceptan estas condiciones -hay que aclararlo: nadie los obliga- enfrentan otro obstáculo: la alimentación. Los comestibles escasean. Y una imagen que se transmitió en estas horas generó indignación: un joven le escondió a sus compañeros las migajas de unas galletitas para poder comer algo más.
En esas condiciones extremas las reacciones en el grupo son diversas. Sobran las peleas y las discusiones entre los participantes. Y casi todos pronto se muestran exhautos.
La implementación de esta nueva instancia de Gran Hermano provocó un gran debate en las redes sociales del país vecinos. Están quienes, horrorizados, comparan el Cuarto Blanco con un método de tortura psicológica, lo que se conoce -lisa y llanamente- como tortura blanca.

Aunque otros tantos son menos inquisidores. Advierten, por caso, que los participantes tienen a disposición un botón: si lo aprietan salen del Cuarto Blanco, así, sin más. Son libres, pero pierden el derecho de ingresar a Gran Hermano. Porque la fama tiene un precio, por supuesto. Pero nadie obliga a pagarlo.
Si bien las distintas versiones de Gran Hermano en todo el mundo suelen seguir un mismo formato, tienen excepciones, como esta flamante modalidad. Se desconoce si la edición argentina, que arrancará en los próximos días, aplicará el Cuarto Blanco.

