Pobreza: advierten que la caída se frena y el dato enciende las alarmas
Tras un periodo de marcadas fluctuaciones, la reducción de la vulnerabilidad social en Argentina ha comenzado a mostrar signos de agotamiento durante el primer tramo de 2026, afectando los índices de pobreza a nivel nacional. Según las proyecciones del nowcast elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), analizados por Ámbito. este indicador se habría situado en el 30,6% al cierre del segundo semestre de 2025, lo que representa a aproximadamente 14,2 millones de ciudadanos que no logran cubrir sus necesidades esenciales.
Si bien esta cifra refleja una mejora respecto al 41,7% registrado al final de la gestión anterior y al pico del 52,9% alcanzado en la primera mitad de 2024, el análisis pormenorizado del economista Martín González Rozada, citado por el portal informativo revela una preocupante inversión de la tendencia, puesto que tras tocar un piso del 28,7% en el tercer trimestre, la pobreza volvió a trepar al 32,5% en los últimos tres meses del año pasado.
Este estancamiento responde a un enfriamiento de la economía donde la canasta básica comenzó a encarecerse por encima del promedio de los ingresos familiares. El informe de la UTDT señala que, desde finales de 2025, la valorización de los productos básicos superó la evolución salarial, interrumpiendo la recuperación del poder de compra que se había observado en meses previos.
A este escenario se suma una aceleración inflacionaria que se ubicó sobre el 2% mensual desde septiembre, con un pico del 4,1% en alimentos durante diciembre. En medio de este contexto, los sueldos registrados finalizaron el año con un retroceso real del 2,1%, mientras que el desempleo escaló al 7,5%, afectando a 1,7 millones de personas en todo el país que cayeron en la escasez de recursos
La situación se agrava por la pérdida de capacidad de consumo en los sectores más vulnerables. Las jubilaciones mínimas con bono sufrieron una caída real del 4,5% en 2025 debido al congelamiento del adicional, mientras que la morosidad en los hogares alcanzó el 10,6% en los bancos y superó el 27% en entidades no financieras.
Para este 2026, el foco de preocupación se traslada a la incidencia de las tarifas de servicios regulados y al impacto de la indigencia, que se estima en un 6,7%. A pesar de las declaraciones oficiales que sugieren una salida masiva de esta privación material, los datos técnicos de la pobreza sugieren que la brecha entre el costo de vida y las remuneraciones está generando una nueva meseta social difícil de perforar.

