Pesca de merluza suspendida hasta julio: los motivos detrás de la veda y cómo afecta al sector
A partir del próximo 1 de abril y hasta el 30 de junio de 2026, regirá una prohibición estricta para la captura de merluza hubbsi en un área delimitada de la Zona Común de Pesca compartida por Argentina y Uruguay. Esta veda, oficializada mediante la resolución 01/2026 en los boletines oficiales de ambas naciones, responde a la necesidad de proteger las concentraciones de ejemplares juveniles detectadas en la región.
Según los informes técnicos de la Subcomisión de Recursos Vivos y las investigaciones binacionales realizadas bajo el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, la restricción es fundamental para asegurar la explotación sostenible y la recuperación del recurso. La prohibición abarca un sector definido por cinco coordenadas geográficas específicas e incluye la restricción del uso de artes de fondo, así como de redes de media agua durante el horario nocturno, advirtiéndose que cualquier transgresión será penalizada como un incumplimiento grave.
Este freno temporal en áreas de cría se produce en un contexto de altísima actividad para el sector, que viene de registrar un primer bimestre con rendimientos históricos. De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, la captura de calamar illex superó las 120.000 toneladas en los primeros dos meses del año, casi duplicando las marcas de 2025.
Este crecimiento, impulsado por una abundancia inusual del recurso, se reflejó en todos los puertos y afectó tanto a la flota potera como a la de arrastre. El dinamismo de la industria también fue validado por el Indec, que reportó un incremento interanual del 53,7% en la pesca marítima durante enero, traccionando con fuerza el índice de producción industrial del sector donde la merluza sigue siendo un pilar fundamental.
La suspensión de la captura de este especie busca equilibrar estos niveles récord de extracción con la preservación biológica a largo plazo. Mientras especies como el calamar, atractivo principal para flotas locales y extranjeras en el Atlántico Sur, muestran concentraciones máximas en la serie histórica, la autoridad pesquera prioriza ahora el resguardo de los ejemplares jóvenes de merluza para garantizar la continuidad de la biomasa de este pescado blanco.
Las cancillerías de ambos países ya han sido instruidas para coordinar la comunicación de esta normativa, que pretende mitigar el impacto de la actividad humana en las zonas de desove y crecimiento detectadas en la zona económica compartida, asegurando que la bonanza productiva actual no comprometa la disponibilidad de este pescado en los años venideros.

