“Parecía un misil iraní, perdimos nuestras vidas”: la angustia de una pareja damnificada por el derrumbe

Buenos Aires, 15 marzo (NA) – Una pareja damnificada por el derrumbe del complejo de edificios “Estación Buenos Aires”, en el barrio porteño de Parque Patricios, definió como un “misil iraní” el siniestro ocurrido durante la madrugada del 3 de marzo y lamentó: “Perdimos nuestras vidas”.
Fabiano Perotto y Giselle French vivían en el departamento 6° F del sector 2, la estructura afectada por el desmoronamiento de la loza perteneciente al estacionamiento subterráneo, donde varios autos quedaron cubiertos por los escombros.
“Nosotros somos mi mujer, mi hijo Lisandro de 26 años que es paciente psiquiátrico y yo. El derrumbe pareció un misil iraní”, sostuvo Fabiano, quien es traductor y profesor en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Giselle, gestora y estudiante de Escultura en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), recordó el día del derrumbe: “Estábamos durmiendo y se escuchó un estruendo fuerte. La verdad no entendí qué era, por lo que seguí durmiendo. Después vino Fabi y me dijo ‘tenemos que irnos, hay que bajar’».
La vecina atinó a agarrar un abrigo, el celular y las llaves. Cuando descendió junto a su pareja, observó la catástrofe, “terrible”, según calificó, dado que “los vidrios estallaron como si hubiesen roto todo de golpe”: “Parecía un camión con acoplado que se cayó encima. Es una imagen que no me saco de la cabeza”.
“Sufro problemas respiratorios, me empecé a ahogar por los nervios y me angustié. Hacía unos meses que empezamos a vivir juntos. Estábamos armando todo, me traje mis cosas, mis muebles. Armé todo para la facultad. Fue una explosión. En el garage tenía mi bicicleta que uso todos los días… Ya está, no puedo hacer más nada”, lamentó Giselle, entre lágrimas y superada por la situación, en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas.
En este sentido, criticó el operativo de las autoridades tras el hecho porque “nos tuvieron 12 horas esperando a que nos derivaran o nos dieran un hospedaje”, y agregó que “pusieron solo una carpita para todos que éramos cuatro: letras A, B, C y D”: “Después de cinco horas se dieron cuenta y trajeron dos o tres más; nos dieron agua”.
A su vez, llegó una apoderada de Constructora Sudamericana S.A. (COSUD), quien les pidió a los afectados que se quedaran “tranquilos” ya que iban a “resolver todo”: “Dijo que traía empanadas y agua. No me interesaba comer, es una cuestión de ‘fijate qué pasa, cómo es que ocurre este accidente’”, recriminó Giselle.
«No existe en la realidad que en un departamento con tan poca antigüedad se derrumbe el garage. ¡Sí, el garage! Y, aparte del parquecito, la cantidad de tierra que le pusieron; después, supuestamente, estuvieron haciendo unos arreglos, que los vi desde afuera, no desde adentro. Las paredes son de durlock y las baldosas se despegaban», describió la mujer.
Giselle, que tiene un nieto de 6 años con autismo, y Fabiano se encuentran radicados en la vivienda de un tío de la joven, en el barrio de San Cristóbal: «Estar en un hotel para mi nieto es inviable. No podés llevar a una persona autista a un lugar donde están todos alborotados, con mucha razón. Yo también estoy muy enojada».
De acuerdo al testimonio de la damnificada, “todo está muy quieto, nadie dice nada, hay un silencio total”, por lo que siente que “algo están tapando” los bomberos, la Policía, la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°31, que “no se quieren hacer cargo de nada”: “¿Cuánto va a tardar esto? ¿Un año? ¿Dos años? Bueno, ¿qué hacemos mientras tanto? ¿Qué vamos a hacer, ir a un hotel tipo gitanos? ¿Qué le voy a decir a mi tío? ¿No, dejame un año, dos años más viviendo acá de prestado? Todo esto fue para salir adelante, tener nuestra propia casa, armar nuestras cosas”.
La tristeza, la incertidumbre y la falta de certezas por el futuro son incesantes, a raíz de que las familias, que tenían sus vidas planificadas, deben empezar de cero con todo lo que eso conlleva.
“Si se cae, perdés todo, perdés tu vida .Tenés que volver a acomodarte a una realidad que no está… te preparaste para estar bien. Para llegar a esta situación ¿Te imaginás volver atrás, alquilar y todo lo demás? ¿Por qué? Si ya teníamos nuestra casa. Si no, que realmente salgan, digan la verdad y paguen lo que tengan que pagar”, exigió.
Muchas personas viajaron desde otros distritos para alquilar en el “Estación Buenos Aires”, proyecto lanzado durante el Plan Procrear, en el mandato del ex presidente Alberto Fernández. Por ejemplo, un vecino arribó desde la ciudad balnearia de Mar del Plata y vivió en un departamento del complejo habitacional
“Tenía su auto 0 kilómetro en el garage, realizaba viajes de aplicación, ahora se quedó sin trabajo porque el vehículo fue aplastado por los escombros”, señaló.
El dolor por no poder compartir el día a día con su nieto y el hijo de su pareja en la casa
“No le pude contar mucho de lo que pasó. Es demasiada información para un nene de 6 años. Hubiese sido muy chocante”, consideró, y narró que concurría los fines de semana al departamento, donde compartían el rato.
“En el cuarto pinté la pared para usarla de pizarrón, dibujaban juguetes, cosas como para que disfruten, y aparte para acompañarlos, porque no es sencillo ir a cualquier lado. Menos mal que no estaban ellos presentes cuando pasó esto”, expresó.
El deseo de volver a la normalidad
La pareja anhela regresar a su vida anterior, quiere estar tranquila y hacer como si el derrumbe no hubiera ocurrido, aunque lamenta sentirse colapsada y de mal humor: “Pedimos que nos arreglen la casa lo antes posible”.
La burocracia y el sentimiento de regresar a la vivienda
Ambos se dirigieron al barrio una semana después para retirar pertenencias en su departamento. Sin embargo, la lentitud de la Justicia para permitirles ingresar provocó molestias y enojo. La fiscalía interviniente debía autorizar a la comisaría para que los damnificados pudieran entrar al edificio y buscar objetos de valor.
En este contexto, Fabiano consignó que la fiscalía “miente y es la peor que te puede tocar” en este tipo de situaciones: “Los primeros días te dejaban entrar, pero después, si no venías porque te sentías mal o lo que fuera, no te lo permitían”.
“Lo peor es que te mienten, porque vos llamás a la fiscalía, te dicen ‘sí, andá, que la policía te tiene que dejar entrar’, venís acá, y es mentira. Acá los oficiales están haciendo su laburo, son todos muy amables, o hacen lo que lo que lo que les ordenan. La fiscalía miente todo el tiempo, miente, miente, no informa, es un maltrato permanente a las víctimas, es una vergüenza esta fiscalía”, enfatizó.
«La verdad que hay que hay que tener mala suerte para que se te caiga el edificio, pero hay que tener mala suerte para que te toque esta fiscalía», agregó.
Luego de esperar varias horas, el hombre pudo ingresar con una mochila y una bolsa; lo acompañó un bombero que, por decisión de la Justicia, no puede ayudarlo a bajar las pertenencias.
Al no funcionar el ascensor, subió seis pisos por las escaleras mientras el brigadista lo iluminaba con el celular. Tuvo diez minutos para buscar lo más importante y se retiró.
Cuando salió, le contó a NA las sensaciones de retornar a su casa: “Está toda la comida podrida, es una tristeza enorme; no podés hacer nada”.
Al encontrarse con Giselle, se estrecharon en un abrazo y se dieron un beso emotivo, junto con todas las pertenencias, algunas de ellas pedidas por la mujer para estudiar su carrera en la facultad. Luego se fueron nuevamente a la casa del tío de la joven.
El panorama en el barrio
Los comerciantes se mostraron preocupados por el desmoronamiento, resaltaron que bajaron las ventas como consecuencia del hospedaje de los damnificados en los hoteles porteños y manifestaron su deseo de que todo regrese a la normalidad.__IP__
Los ingresos permanecen vallados, custodiados por efectivos de la Policía de la Ciudad, mientras que Defensa Civil y Bomberos se encuentran en la zona del desastre.

