Para CAMBRAS, la relación entre la Argentina y Brasil es “más profunda” que una “coyuntura política determinada”

Buenos Aires, 11 octubre (NA) — La Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina (CAMBRAS) sostuvo que la “Argentina y Brasil no son solamente socios comerciales que se compran y venden productos», sino que son «una plataforma productiva e industrial integrada, construida durante décadas, que trasciende los ciclos políticos y económicos y abre una nueva agenda de oportunidades en energía, minería, tecnología y transición sostenible”.
Así lo expresó Analía Canale, directora ejecutiva de CAMBRAS, en una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas. Con respecto a la coyuntura política y su impacto en las negociaciones comerciales bilaterales, Canale dijo: “Las diferencias políticas pueden modificar el clima o la velocidad de determinadas iniciativas, pero la relación empresarial tiene autonomía y una resiliencia considerable frente al ciclo político. Precisamente por eso, instituciones como CAMBRAS cumplen una función de continuidad: mantener abiertos los canales empresariales e institucionales y preservar una agenda común de largo plazo”.
CAMBRAS conoce como pocos ese vínculo. La asociación fue creada hace 110 años y reúne a más de 500 empresas que mantienen negocios entre ambos países. Desde ese lugar es que Canale asegura: “La relación comercial entre Argentina y Brasil sigue siendo una de las más profundas y estratégicas de la región. Son dos economías que llevan décadas construyendo cadenas de valor comunes y una integración productiva decisiva, particularmente en automotriz, energía, agroindustria, alimentos, industria y servicios”.
En ese punto es que remarca que, en 2025, el intercambio bilateral alcanzó aproximadamente USD 29.000 millones: Argentina exportó a Brasil 11.757 millones de dólares e importó 17.286 millones. Eso arrojó un déficit de 5.529 millones de dólares para el país gobernado por Javier Milei. Sin embargo, “en 2026 comenzó un reequilibrio: durante los primeros ocho meses, el déficit argentino se redujo a 1.635 millones de dólares, frente a más de 4.100 millones en el mismo período de 2025. En agosto, las exportaciones argentinas crecieron cerca de 7% interanual y las importaciones desde Brasil cayeron cerca de 10%”.
A continuación, los principales pasajes de la entrevista con NA:
– ¿Cómo afectan las coyunturas políticas a esa relación?
– Desde CAMBRAS creemos que lo importante es mirar la relación con perspectiva de largo plazo. Las coyunturas cambian, pero Argentina y Brasil son socios estratégicos. Automotriz, autopartes, energía, petroquímica, alimentos, agricultura, siderurgia, papel y celulosa, servicios y logística forman cadenas que atraviesan ambos mercados. Hay una estructura económica y empresarial construida durante décadas que genera un enorme interés mutuo en profundizar el vínculo.
La característica más interesante del comercio argentino-brasileño es que no se limita a materias primas: existe una integración industrial muy profunda. El complejo automotor es probablemente el mejor ejemplo. Brasil es el principal mercado para la industria automotriz argentina y existe una cadena productiva integrada que involucra vehículos, autopartes, insumos y bienes intermedios. Del lado brasileño, más del 90% de las exportaciones hacia Argentina en los primeros ocho meses de 2026 correspondió a la industria de transformación, lo que refleja también el peso de maquinaria, productos químicos, plásticos, papel y distintas manufacturas.
En el agro, Brasil es un mercado central para el trigo argentino, además de cebada, malta, lácteos, frutas y otros alimentos. A eso se suman productos industriales y, crecientemente, energía. También adquieren mayor protagonismo la minería, la tecnología, los servicios y la economía del conocimiento.
En el ecosistema bilateral aparecen grupos brasileños con larga presencia en Argentina, como Natura, Gerdau, WEG, Eurofarma, Suzano y Petrobras, entre otros, y compañías argentinas con operaciones o negocios relevantes en Brasil en alimentos, energía, tecnología, agroindustria y servicios. CAMBRAS estima que existen más de 500 empresas con inversión directa bilateral, una dimensión que muestra que la relación excede ampliamente el comercio de bienes, explican desde CAMBRAS.
– ¿Cómo se explica que el intercambio comercial entre Argentina y Brasil haya alcanzado niveles tan altos el año pasado pese a las diferencias políticas entre ambos gobiernos?
– Porque la relación entre Argentina y Brasil es mucho más profunda que una coyuntura política determinada. En 2025 el intercambio bilateral alcanzó aproximadamente USD 29.000 millones, una escala que vuelve a mostrar la densidad del vínculo económico. Hay cadenas productivas que llevan décadas integrándose. Una automotriz no redefine su cadena de proveedores cada vez que cambia un gobierno; tampoco lo hace una empresa siderúrgica, química, alimenticia o energética. Existen inversiones, plantas industriales, proveedores, contratos, redes logísticas y relaciones comerciales construidas durante décadas.
Las diferencias políticas pueden modificar el clima o la velocidad de determinadas iniciativas, pero la relación empresarial tiene autonomía y una resiliencia considerable frente al ciclo político. Precisamente por eso instituciones como CAMBRAS cumplen una función de continuidad: mantener abiertos los canales empresariales e institucionales y preservar una agenda común de largo plazo.
– En materia de relaciones comerciales, ¿cuáles son los grandes avances y cuáles los principales problemas por resolver?
– El principal avance es haber construido una integración productiva real. La industria automotriz es el ejemplo más evidente, pero esa integración se amplía hacia energía, agroindustria, tecnología, servicios, minería e infraestructura. También fue decisivo desarrollar una institucionalidad común a través del Mercosur y avanzar en la apertura internacional de esa plataforma. El Acuerdo Interino de Comercio Mercosur–Unión Europea comenzó a aplicarse provisionalmente el 1° de mayo de 2026. Sus primeros meses ya mostraron resultados: entre mayo y agosto, las exportaciones agroindustriales argentinas a la Unión Europea alcanzaron USD 1.922 millones, 21% por encima del promedio del mismo período de los tres años anteriores.
– ¿Y los desafíos por resolver?
– Los desafíos están en simplificar regulaciones, reducir costos logísticos, mejorar infraestructura, facilitar el financiamiento y dar mayor previsibilidad a las inversiones. Persisten demoras fronterizas, diferencias regulatorias, necesidades de mayor interoperabilidad digital y aduanera, y déficits de conectividad ferroviaria, vial, portuaria y fluvial. No alcanza con reducir aranceles si mover un producto entre ambos países continúa siendo caro, lento o imprevisible. En energía, por ejemplo, existe una enorme oportunidad vinculada con el gas argentino, pero para aprovecharla plenamente se necesitan infraestructura, contratos de largo plazo y marcos regulatorios estables. A eso se suman tres desafíos estratégicos: profundizar la integración energética, generar cadenas regionales de proveedores en minería y sectores industriales y tecnológicos, y lograr que más PyMEs puedan internacionalizarse dentro del mercado bilateral.
– Según CAMBRAS, ¿Argentina y Brasil deberían priorizar el MERCOSUR o avanzar hacia tratados bilaterales con otras naciones?
– El Mercosur sigue siendo una plataforma central para la integración productiva entre Argentina y Brasil, y al mismo tiempo ambos países necesitan una inserción internacional cada vez más amplia y competitiva. La oportunidad está en utilizar la integración argentino-brasileña y el Mercosur como una plataforma para salir al mundo. El acuerdo Mercosur–Unión Europea es un buen ejemplo.
– ¿Qué impacto puede tener en Argentina el resultado electoral de Brasil? ¿Es igual para el vínculo entre empresas y Estados quién resulte electo?
– Brasil es una economía central para Argentina y, naturalmente, cualquier proceso electoral de esa magnitud es seguido con mucha atención por el sector empresario. Desde CAMBRAS creemos que es importante separar la relación entre gobiernos de la relación entre economías. El comercio, las inversiones y las cadenas productivas argentino-brasileñas tienen una densidad acumulada durante décadas. El resultado electoral puede cambiar el clima y la velocidad de determinadas iniciativas. Desde la perspectiva empresarial, lo fundamental será observar qué políticas económicas, regulatorias, industriales, energéticas y de inserción internacional impulse la próxima administración brasileña y cómo dialoguen con las de Argentina. Más allá de quién resulte electo, para las empresas seguirá siendo central contar con previsibilidad, diálogo institucional y reglas claras que permitan desarrollar inversiones de largo plazo. Argentina y Brasil tienen intereses económicos comunes que exceden cualquier administración particular.
– ¿Pero influyen las cuestiones políticas en el clima de negocios entre ambas naciones?
– La política forma parte del contexto en el que operan las empresas, pero no define por sí sola la relación económica. Las inversiones de largo plazo necesitan previsibilidad, reglas claras y canales institucionales de diálogo. La relación empresarial argentino-brasileña tiene una enorme capacidad de continuidad. La profundidad de las cadenas productivas, la cercanía geográfica, la escala del mercado brasileño y la complementariedad entre ambas economías generan incentivos económicos que permanecen incluso en momentos de diferencias políticas. Uno de los roles de CAMBRAS es mantener abiertos esos espacios de diálogo, representar prioridades empresariales y promover marcos que den mayor previsibilidad a quienes producen, invierten y exportan. Cuanto más institucionalizada esté la relación, menos dependiente será de las coyunturas.
Agencia NA


