Nicolás Cabré reveló la última charla que tuvo con Rufina antes de que viajara a Turquía: “Tenemos que agradecer”
El artista contó que ese aprendizaje no fue inmediato. Aseguró que necesitó tiempo, distancia y una de sus clásicas salidas a correr para entender la dimensión de todo lo que estaba pasando. En ese movimiento silencioso apareció una imagen de su mamá, una enseñanza que volvió sin aviso. “Descubrí que lo único que no tenía que ser en la vida de Rufina era una piedra”, confesó, convencido de que el peor error sería convertirse en un obstáculo emocional. Su misión, aclaró, es acompañar, salga bien, salga mal, guste más o guste menos.
Nicolás Cabré y la charla antes de que Rufina se fuera a Turquía
Nicolás Cabré explicó que jamás se permitió ser un freno en los proyectos de su hija. Repitió varias veces que “nunca voy a ser un palo en la rueda”, porque aprendió que la libertad también educa. Dijo que su responsabilidad es ofrecer alternativas, mostrar caminos y luego respetar la decisión final de Rufina, incluso cuando implique desafíos. Y aseguró que ese pacto interno cambió su manera de entender la paternidad.
Cuando Héctor Maugeri le preguntó cómo estaba transitando Rufina esta etapa, Cabré respondió con ternura y admiración. Dijo que, aunque el comienzo fue exigente, ella lo llevaba con valentía. “Es una aventura importante para una nena de 12 años”, comentó, destacando el desafío de adaptarse a otro colegio, otra cultura y un entorno donde conviven identidades diversas. Incluso, le sorprendió la madurez con la que enfrentaba cada paso.
Nicolás Cabré: “La extraño muchísimo, pero ella tiene que verme feliz”
En el tramo más emotivo de la charla, Nicolás Cabré reconoció lo que muchos padres sentirían ante una distancia así. “La extraño muchísimo”, dijo sin disimular la nostalgia que le provoca el presente. Aun así, remarcó que el bienestar emocional de su hija está por encima de cualquier malestar propio. Por eso, se impuso una regla personal: nunca mostrar tristeza frente a ella.
Explicó que Rufina necesita verlo entero, estable, enamorado y en paz. “No puedo tomar el camino de decir: ‘papá está deprimido’”, afirmó, subrayando que su alegría también es una forma de cuidarla. “Ella se tiene que dar vuelta y verme feliz”, insistió, porque esa imagen le da seguridad y calma. Y cerró con una certeza que lo guía: hoy Rufina está en Turquía, pero mañana, como todo en la vida, puede volver a estar cerca.


