La escalofriante carta de Paloma Fort revelando el calvario que vivió con su madre, Aschira: «Fui física y mentalmente abusada»

Paloma Fort, hija de los fallecidos Aschira y Felipe Fort, abuelo de Ricardo y fundador de FelFort, dio a conocer una fuerte carta sobre abusos y maltrato que sufrió a manos de su madre. Las crudas declaraciones de Valentín Yankelevich dieron paso a que la mujer abriera su corazón y expusiera su propia vivencia.
La mujer, de 42 años, que vive en Inglaterra, le hizo llegar al Juan Etchegoyen una carta en la que cuenta que el testimonio del hijo de Romina Yan le removió el dolor que ha guardado desde su infancia, y que tiene que ver con el maltrato que sufrió con su madre, Encarnación Ruiz Ruiz, más conocida como Aschira, la recordada astróloga y cantante lírica española que hizo carrera en Argentina.
Si bien no es la primera vez que Paloma se refiere a su mala relación con Aschira, incluso ha llegado a decir que la astróloga la ha negado como hija, es una revelación la situación de maltrato. «Siempre lo oculté por vergüenza o quizás porque no me sentía cómoda para confesarlo», anticipó en la carta.
¿Quién es Paloma Fort?
Paloma Fort trascendió al ámbito público debido a su larga disputa judicial por filiación e identidad, que incluye pedidos de exhumación y pruebas de ADN, y por declaraciones ocasionales sobre conflictos familiares y la herencia de Felfort.
Desde hace más de 15 años, Paloma Fort reclama públicamente y en la Justicia que su verdadero padre biológico es Carlos Fort (hijo de Felipe y padre de Ricardo, Eduardo y Jorge Fort). Si se confirma, sería hermana de ellos (y no tía de Ricardo), como siempre ha trascendido, lo que podría afectar derechos hereditarios sobre la empresa familiar.
Paloma sostiene que Aschira convivía con Felipe pero mantenía una relación con Carlos, y que fue Felipe quien la reconoció legalmente.
La carta completa de Paloma Fort
«Lo más doloroso de mi historia que lamentablemente tiene que ver con mi mamá Aschira. Las declaraciones de Valentín Yankelevich me removieron todo lo que yo pasé durante toda mi infancia y que siempre lo oculté por vergüenza o quizás porque no me sentía cómoda para confesarlo.
Fue un calvario de aproximadamente 10 años. Yo fui una víctima de mi mamá que con sus maltratos y golpes hizo una crianza. Yo tenía 7 años cuando me dejaba encerrada sin luz, ni agua, ni comida por horas y horas. Yo fui física y mentalmente abusada por mi madre. El miedo, dolor de estómago y el pánico de saber lo que me haría sigue siendo indescriptible. Por más ayuda profesional que tengas, no se olvida nunca.
Cuando ví la nota de Valentín pensaba -Dios mío- como puede ser que estas cosas sigan pasando y las víctimas son las que pagan siempre y los culpables están libres como si nada y por supuesto siempre son padres que se la dan de ejemplares. Lloré un montón cuando lo vi a Valentín. Otra cosa que hacía mi madre era darme de comer como un cerdo y yo aumentaba de peso y me decía que era una vaca lechera y se reía y le decía a familiares que me tenía que hacer ropa a medida porque era como un chancho y no encontraba ropa de mi tamaño.
Cuando le escuché decir a Valentín que el padre le decía que no le servía para nada me acordé de lo que me pasó a mi con Aschira. A mi me hacía limpiar todo pero siempre me faltaba algo, era siempre yo tratar de recibir algo lindo de su parte pero eso nunca llegó. Había una psicóloga en el colegio que yo le contaba las cosas y después se las decía a mi madre. Y cuando yo llegaba me daba palizas. Me costó muchísimo encontrar ayuda y yo sufro de ansiedad hoy en día y estoy medicada porque sufro de depresión crónica alta por todo este tema que sufrí en mi infancia.
Esta es mi historia, la historia de una nena que veía como su madre se encerraba en el dormitorio con los que ella denominaba amigos y me mandaba a una feria que tenía que ir a hacer las compras que me pesaban un montón. Yo en ese momento fui contenida por los porteros del edificio que realmente me querían y en ese momento me contuvieron. Todo esto es un abuso que ejerció en su momento mi mamá contra mí.
Las palizas se acabaron el día que me di cuenta que era más alta q ella, y la enfrenté un día que trató de pegarme y le dije que nunca más ni ella ni nadie iba a poner un dedo en mi».


