La durísima confesión de Lizy Tagliani tras ser acusada de formar parte de una red de pedofilia
En su primera respuesta, explicó que hasta tuvo que aclarar cuestiones mínimas que se viralizaron sin control: “¿De qué se me acusa? Esta vez vinieron todos juntos por un simple cambio de color de pelo. Lo único cierto es que lo mío es una peluca para el programa que empiezo”. También remarcó que el avance legal recién comienza y que no hay nada extraordinario en ese tramo del proceso: “Es un punto de rutina que hay que hacer, que es la mediación”.
Más adelante mencionó que colegas como Georgina Barbarrosa la defendieron públicamente, algo que agradeció, aunque dejó claro su postura frente a la exposición: “Agradecida de todos, pero solo me defiendo en la justicia. Esta gente solo me interesa en la justicia”. A partir de ahí profundizó en el impacto que la situación tuvo en su entorno más cercano.
La conductora habló además de cómo sufrió su marido Sebastián, marcado por la tensión constante que generó la denuncia: “Él también está en terapia porque la pasó muy mal. Tuvimos que estar con el nene y tratar de que esto no le afecte en nada”. Subrayó que la crisis atravesó cada rincón de su casa y que no hubo integrante ajeno al golpe: “Mi familia se dañó toda y todos tienen derecho a reclamar, hasta el niño”.
LA CONFESIÓN DE LIZY TAGLIANI
Consultada por el presente de su hijo, Lizy contó que se mantiene al margen del conflicto y vive sus días con alegría: “Muy contento, feliz en los últimos días de colegio, disfrutando de jugar y de todo ese proceso”. Ese alivio, según admitió, es uno de los pocos sostenes que ayudaron a recomponer la calma puertas adentro.
Y para cerrar, dejó una de las frases que mejor reflejan cómo intenta mantener su rumbo familiar pese al escándalo: “Seguimos con el curso de la adopción, así que estamos”.


