La Canasta Básica llena la panza, pero no alimenta: por qué el experimento que la cuestionó en 2019 explica el presente en Córdoba

La Canasta Básica llena la panza, pero no alimenta: por qué el experimento que la cuestionó en 2019 explica el presente en Córdoba



En diciembre de 2025, una familia tipo necesitó en Córdoba alrededor de $578.296 para cubrir únicamente sus necesidades alimentarias básicas. El dato, difundido por la Defensoría del Pueblo de Córdoba, refleja un aumento interanual del 35,7%. Sin embargo, más allá del número, la pregunta de fondo es otra: ¿qué tipo de alimentación se está garantizando cuando se habla de “lo básico”?

La Canasta Básica Alimentaria (CBA), utilizada como referencia central para medir indigencia y pobreza en Argentina, no solo se encareció. Sigue siendo, en su composición, prácticamente la misma que hace décadas. Harinas, pan, arroz, fideos y azúcar concentran buena parte de los productos, mientras que frutas, verduras, legumbres, lácteos y proteínas de calidad aparecen en cantidades mínimas. Es una dieta pensada para generar saciedad, no nutrición.

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Córdoba: la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 35,70% en 2025

“La canasta básica es súper obsoleta, fue diseñada en el año 1985”, afirmó el investigador del CONICET y director del Proyecto Czekalinski, Martín Maldonado, en diálogo con Perfil Córdoba.

Según explicó, en el experimento se demostró que es obsoleta por lo menos en tres sentidos: «no sirve como parámetro nutricional, no sirve para medir la pobreza y tampoco como instrumento de toma de decisiones de política pública”.

La conclusión, remarcó, sigue vigente en 2026: «Tendría exactamente los mismos resultados. Diseñar programas alimentarios en base a la canasta básica es darle comida de mala calidad a una persona que está que ya está mal nutrida”.

Un experimento que puso el cuerpo como evidencia

Esa conclusión no surge solo del análisis teórico. En 2019, el Experimento Czekalinski, dirigido por Maldonado, llevó esa canasta al extremo: un grupo de voluntarios se alimentó exclusivamente con los productos que integran la CBA y fue monitoreado desde el punto de vista médico, nutricional y psicológico. El experimento debió interrumpirse antes de lo previsto. Los efectos negativos aparecieron en pocos meses.

“Es una canasta que está hecha barata y que te va a dar saciedad, te va a llenar, te va a inflar, pero no vas a estar bien nutrido

”, explicó el investigador. Según detalló, la composición privilegia los hidratos de carbono por sobre otros nutrientes esenciales: “Tiene 7 kilos de pan para un mes para un adulto, muchísimos fideos, mucho arroz y muy poca fruta. Casi no tiene legumbres”.

Comer calorías no es lo mismo que alimentarse

Lo que el experimento demostró es que una dieta basada en la CBA puede sostener el cuerpo apenas en términos calóricos, pero lo deteriora en términos de salud integral. Pérdida de peso, alteraciones metabólicas, déficits nutricionales y afectaciones emocionales fueron parte de los resultados. En paralelo, el mismo proyecto calculó cuánto costaría una canasta verdaderamente saludable, basada en las Guías Alimentarias para la Población Argentina.

La diferencia fue contundente: alimentarse de manera adecuada costaba un 262% más que hacerlo con la Canasta Básica. Esa brecha no se cerró con el tiempo. Por el contrario, se volvió más significativa en un contexto de salarios deteriorados.

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Según el INDEC, en noviembre de 2025 una familia necesitó $1.257.329 para no ser considerada pobre. De ese total, $566.364 correspondieron únicamente a la alimentación. Frente a ese escenario, el salario mínimo fijado en $341.000 desde enero de 2026 queda muy lejos incluso de cubrir la Canasta Básica Alimentaria y a una distancia todavía mayor de una canasta completa.

En los últimos meses, los alimentos aumentaron menos que otros bienes, como servicios y alquileres. Sin embargo, Maldonado advirtió sobre una lectura engañosa de ese fenómeno: los alimentos no se abarataron, sino que subieron menos en relación con rubros que registraron incrementos de entre «100% y 800%».

Las consecuencias de ese desfasaje ya son visibles. En Córdoba, el Banco de Alimentos relevó en 2025 que el 60% de los niños y niñas que asisten a comedores y organizaciones sociales presentan malnutrición. No se trata solo de falta de comida, sino de dietas desequilibradas que conviven con sobrepeso, obesidad y baja talla.

A seis años del Experimento Czekalinski, la evidencia sigue siendo incómoda: la Canasta Básica puede llenar el plato, pero no garantiza salud ni desarrollo.





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