Julieta Díaz: “Nadie imagina el dolor de saber que tu hijo no tiene las mismas oportunidades que los demás”
Hoy, Elena tiene 11 años y, aunque asiste a la escuela y lleva una vida activa, enfrenta desafíos adicionales. A los seis años, además, desarrolló epilepsia secundaria, lo que implicó reforzar tratamientos y cuidados. En una reciente entrevista con Puro Show, Julieta Díaz habló con honestidad sobre cómo esta realidad impactó en su vida y en la forma de mirar el mundo.
Una maternidad marcada por desafíos y amor
Sin rodeos, la actriz expresó el sentimiento más difícil de asumir como madre: “Lo llevo adelante con mucho amor, aunque también me cuesta. Uno sabe lo que duele saber que tu hijo ‘no puede’ un montón de cosas”. Lejos de buscar compasión, Julieta Díaz puso en palabras una experiencia que, según ella, muchas veces no se comprende del todo.
“No hace falta ser madre para entender lo que se vive en esta situación, sabiendo que un hijo no tiene las mismas oportunidades que los demás”, afirmó. Para la actriz, el dolor no está solo en la dificultad, sino en la comparación constante que impone la sociedad y en las barreras que aparecen desde afuera.
El aprendizaje que cambió su vida
Con el paso del tiempo, Julieta Díaz entendió que uno de los mayores aprendizajes fue cambiar la mirada: “Hace poco hablaba con una amiga que también tiene una hija discapacitada sobre lo difícil que es ver a la persona. La discapacidad a veces es muy invasiva, por momentos solo podés ver eso y lo que falta”, reflexionó.
En ese camino, Julieta Díaz habló de desprenderse del ego: “Tenés que entender que la discapacidad la tiene tu hijo y que quien más la sufre es él”. Aun así, la actriz destaca la esencia de Elena, sociable, entusiasta y llena de alegría: “Le encanta hacer planes, viene todo el tiempo a verme al teatro y está fascinada con Soledad Villamil”, contó. Más allá de las dificultades, Julieta Díaz deja en claro que su maternidad está guiada por el amor, la aceptación y la construcción diaria de una vida plena para su hija.



