Jorge Suárez contó cómo es su vida tras el trasplante: “El cuerpo todavía tiene que aceptar los órganos”
Jorge Suárez: “Me empezó a fallar el riñón y lo mejor era prevenir”
Suárez recordó que los primeros signos aparecieron en análisis que marcaban un alerta y que su médica, la doctora Elbert, le explicó la importancia de anticiparse. “A veces el riñón se deteriora lento y a veces muy rápido”, dijo, remarcando que estar en lista de espera era una decisión estratégica. Aunque siguió trabajando, un viaje a España por sus 30 años de casado terminó con una internación inesperada. Allí recibió diálisis por primera vez y quedó 15 días más de lo previsto, comprendiendo que el problema avanzaba.
Al regresar a la Argentina, ingresó de inmediato al tratamiento regular. Contó que vivió esa etapa con fe y paciencia, aun cuando la energía comenzaba a fallarle. Seis meses después, recibió la noticia del trasplante doble que cambiaría su vida. Y aseguró que, cinco meses más tarde, sigue viviendo esa experiencia como una bendición.
Jorge Suárez y sus órganos trasplantados: “Les puse nombre, se llaman Juan Carlos”
El actor habló con emoción del vínculo simbólico que creó con sus nuevos órganos. Explicó que nunca quiso conocer a la familia del donante, pero sí sintió la necesidad de honrar a esa persona. “Hay que recibirlos con amor y con los brazos abiertos”
Suárez asegura que ese vínculo íntimo con sus nuevos óranos le da fuerza durante la recuperación. Y repite que recibir una donación así es “una celebración”. Suárez explicó que el cuerpo tarda un año en aceptarlos completamente. Contó que todavía toma muchas pastillas, pero que la calidad de vida mejoró notablemente. Antes no tenía energía y, aun así, seguía haciendo teatro con disciplina y amor por su oficio. Hoy siente que recuperó fuerza y que puede disfrutar de los pequeños placeres, como volver a comer sin restricciones.
En otro momento de la entrevista, el actor recordó entre risas que su hijo Agustín lo tentó con una medialuna después de la operación. Le advirtió que podía volverse adicto a ese sabor y él reconoció que, después de tanto tiempo, fue un gusto inolvidable. Celebró que ya no debe privarse de comidas que le gustan y que eso también forma parte de la recuperación. Y concluyó que esta nueva etapa es, ante todo, una oportunidad para vivir con más gratitud.

