Jaldo reordena la tropa del PJ y expone la interna con Chahla en plena pelea con La Libertad Avanza
La reunión que encabezó el gobernador Osvaldo Jaldo junto al vicegobernador Miguel Acevedo deja varias señales políticas que van mucho más allá de una simple convocatoria de gestión. El encuentro parece formar parte de un proceso de reordenamiento territorial y político del oficialismo tucumano de cara a las elecciones de 2027, en un contexto donde el peronismo provincial empieza a sentir la presión de La Libertad Avanza y de dirigentes opositores como Lisandro Catalán.
En ese marco, el discurso de Jaldo tuvo un fuerte tono de gestión pero también de campaña. Cuando habla de “duplicar esfuerzos”, de “estar cerca de la gente” y de un Estado “mucho más presente”, está marcando una diferencia directa con el modelo nacional de ajuste impulsado por el presidente Javier Milei. Allí aparece otra lectura política importante: el gobernador intenta consolidar un discurso provincialista, defendiendo la presencia del Estado tucumano frente al retiro de recursos nacionales.
También se observa una preocupación creciente por el avance libertario en Tucumán. Las recientes tensiones con Lisandro Catalán y sectores de La Libertad Avanza obligaron al jaldismo a activar el músculo político territorial. El oficialismo sabe que el interior provincial sigue siendo su principal bastión electoral y por eso la reunión tuvo una impronta casi de relanzamiento político de los comisionados comunales.
Pero quizá la señal más comentada fue una ausencia: la de la intendenta capitalina Rossana Chahla. Su falta no pasó desapercibida, especialmente porque el encuentro reunió prácticamente a toda la estructura política y de gestión del oficialismo. La ausencia alimenta las versiones sobre una relación fría y con diferencias internas entre Jaldo y Chahla.
Políticamente, el mensaje es fuerte. Mientras el gobernador mostraba una foto de unidad con el interior, la principal figura política de la Capital quedó afuera de la escena. En un peronismo donde las señales importan tanto como los discursos, esto puede interpretarse como una muestra de que la relación entre ambos espacios no atraviesa su mejor momento. Más aún cuando Chahla viene construyendo una agenda propia y un perfil político diferenciado dentro del oficialismo.
Otro punto importante es el protagonismo que volvió a tomar el ministro del Interior Darío Monteros, quien aparece como uno de los principales articuladores del armado político territorial de Jaldo. Su rol en la convocatoria y en el discurso posterior deja en evidencia que el gobernador busca fortalecer a los dirigentes con capacidad de control territorial y cercanía con las comunas.
En definitiva, la reunión mostró tres objetivos centrales:
- Reordenar y contener al peronismo territorial.
- Preparar la estructura política para el escenario electoral de 2027.
- Blindar al oficialismo frente al crecimiento libertario y el desgaste económico nacional.
Y al mismo tiempo dejó una postal política imposible de ignorar: el interior alineado detrás de Jaldo y la ausencia de Rossana Chahla como señal de una interna silenciosa que empieza a hacerse cada vez más visible.


