Jaldo defendió el recambio en la Caja Popular y marcó autoridad: “Las decisiones institucionales se toman en Casa de Gobierno”
En el acto de asunción de las nuevas autoridades de la Caja Popular de Ahorros, el gobernador Osvaldo Jaldo salió a respaldar con firmeza el recambio dispuesto por el Ejecutivo y dejó un mensaje político que no pasó desapercibido: el control de las instituciones estratégicas vuelve a estar en manos del Gobierno provincial.
El mandatario puso en valor el rol histórico de la Caja, creada en 1915, y recordó que sus utilidades se destinan a fines de bien público, especialmente al sistema provincial de salud. “Esos recursos ayudan a cuidar lo más importante que tiene el ser humano, que es la vida”, remarcó.
Respaldo total a la nueva conducción
Jaldo felicitó a Guillermo Norry y Antonio Bustamante por asumir una “responsabilidad enorme” y fue enfático al garantizarles respaldo político pleno:
“Deben darle continuidad a la gestión, profundizar lo que se hace bien y corregir lo que haya que corregir. Que no les tiemble el pulso: el gobernador respalda esta gestión”, sostuvo.
Además, destacó la trayectoria de Norry y su disposición a asumir desafíos institucionales “poniendo los intereses de Tucumán por encima de cualquier interés personal o sectorial”.
Mensaje hacia la interna: poder institucional, no partidario
En uno de los tramos más políticos de su discurso, Jaldo respondió a las lecturas que vinculan el recambio con una interna del PJ.
“No confundamos lo partidario con lo institucional. Las decisiones institucionales se toman en Casa de Gobierno; las políticas, en el partido”, sentenció.
“El peronismo sigue unido en Tucumán. Estos cambios no tienen nada que ver con internas”, insistió.
Sin nombrarlo, el mensaje fue leído en clave directa hacia Carlos Cisneros

Agradecimientos y cierre
Jaldo también agradeció a los funcionarios salientes, José Díaz y Darío Amatti, destacando que “cumplieron el rol que fija la carta orgánica” y que “siguen siendo parte del equipo de gobierno”.
Por su parte, el vicegobernador Miguel Acevedo respaldó la decisión y recordó el rol de la Caja durante la pandemia, cuando se descentralizaron los cobros en toda la provincia.
Finalmente, Norry adelantó que su gestión priorizará el rol social de la Caja, el respeto a la carta orgánica y las directivas del Poder Ejecutivo. También llevó tranquilidad a los trabajadores y anunció diálogo con el gremio.
El contexto que explica el gesto
El acto no se dio en el vacío. El recambio se produce en un contexto donde la Caja Popular quedó bajo la lupa del Tribunal de Cuentas y en medio de una decisión política más amplia del gobernador: ponerle límites al poder corporativo y a las presiones externas sobre áreas sensibles del Estado.
Más allá del discurso institucional, el mensaje fue claro: la Caja Popular tiene conducción política, responde al Ejecutivo y no será más territorio de operaciones ajenas al Gobierno.
En la interna del poder tucumano, eso se traduce en una sola frase:
basta de aprietes, el mando está claro.

