Inflación: las claves de la desaceleración, el espejo con otros programas y la mirada hacia adelante
Buenos Aires, 17 mayo (NA)— La inflación de abril significó una desaceleración luego de diez meses y marcó el comienzo de un proceso desinflacionario hacia adelante, donde ciertos factores juegan en contra y a favor del IPC.
El dato del cuarto mes del año arrojó una buena noticia para el Gobierno: todo parece indicar que, de acá en más, la inflación va a mermar. De igual manera, se percibe cierta complicación para que empiece con cero –como proyectaba el Gobierno-, por lo que se mantendrá como una apuesta para más adelante.
Radiografía de la inflación: los rubros que aumentaron más y menos durante abril
No obstante, la administración central tiene motivos para celebrar la desaceleración. El shock externo por la guerra en Medio Oriente, sumado a la estacionalidad y el aumento en la carne, generaron que el costo de vida durante marzo terminara por encima de todos los pronósticos. Al contrario, esto no se exhibió durante el mes pasado.
Ante esto, un informe de la Fundación Libertad al que accedió la Agencia Noticias Argentinas detalló los principales puntos sobre el IPC de abril y lo que se espera para adelante.
Entre los factores más destacados se encuentra el comportamiento de los precios regulados. Los mismos subieron 4,7% (impulsados por los combustibles), mientras que la inflación núcleo quedó muy por debajo (2,3%).
«Algo relevante es que parece que bienes y servicios corren por andariveles diferentes: mientras los bienes acumulan una suba interanual de 27,4%, los servicios llevan 43,1%«, explican desde la Fundación.
La evolución de los precios relativos sirve como ancla central para sostener un proceso de desinflación prolongado. Tomando como referencia el 2019, la actual estructura de precios relativos «presenta un mayor grado de alineamiento«.
La evolución de los precios relativos.
Foto: Agencia NA / Fundación Libertad
Para eso lo comparan contra el 2023, plena presidencia del Frente de Todos, en donde las distorsiones estaban más marcadas. «Por ejemplo, prendas de vestir y calzado se ubicaban aproximadamente un 35% por encima, mientras que vivienda, agua, electricidad y gas se encontraban cerca de un 40% por debajo».
Frente a esto, el ordenamiento de los precios relativos refleja que, a la larga, el proceso de desinflación se vuelve más condensable y no demanda la necesidad de «ajustes adicionales que puedan introducir nuevas presiones inflacionarias o reforzar la inercia«.
Un programa de largo plazo
Otro punto clave que destaca el informe, realizado por el economista Joaquín Aránguiz, es el tiempo que tarda en realizarse un proceso de estabilización en materia inflacionaria.
Ejemplos como Chile, Israel, Polonia, Perú y Uruguay son «casos exitosos» en donde se aplicó esta teoría desinflacionaria.
Para ello, se requieren «entre 8 y 10 años» tomando un período de 12 meses consecutivos con inflación por debajo del 10%.
«En términos de magnitud, mientras que el programa actual se encuentra en torno a su mes 28, la evidencia comparada muestra que los procesos exitosos requirieron, en promedio, alrededor de 124 meses para consolidarse. Casos particulares como Uruguay (103 meses), Perú (89 meses), Polonia (116 meses) o Israel (151 meses) refuerzan esta idea de que se trata de trayectorias prolongadas«, precisan.
Dado estos casos, se resalta el hecho de que los procesos de desinflación «no suelen ser lineales ni exentos de volatilidad«. «Salvo excepciones puntuales, como la convertibilidad, lo habitual es observar episodios en los cuales la inflación interrumpe su descenso, registra aumentos transitorios y luego retoma la trayectoria a la baja«.
Lo que se espera
El último REM del Banco Central proyecta que la inflación recién quebrará la tendencia de los dos puntos a partir de agosto, por lo que el deseo de Milei y compañía se atrasa.
Dada la escalada en el conflicto bélico, el precio del petróleo se revalorizó en más de un 50% y provocó que el mismo supere los US$ 100 por barril.
Esto genera un aumento directo al precio de los combustibles. A pesar del congelamiento que extendió YPF por 45 días, la petrolera confirmó un ajuste del 1% y proyectan que el traslado total supera el 15%.
La estabilización inflacionaria en distintos países.
Foto: Agencia NA / Fundación Libertad
Si bien este factor juega en contra para la inflación, donde en marzo pegó fuerte, hacia adelante puede quedar descartado. «El conflicto en Medio Oriente podría alcanzar una resolución y los precios del petróleo podrían corregirse a la baja. En este sentido el cambio en el nivel de precios, eventualmente, podría deshacerse», argumenta Aranguiz.
Dadas estas variables, lo que se viene en el frente inflacionario podría interpretarse como «un entorno más constructivo«, donde el tipo de cambio se mantiene estable, los precios relativos terminan de acomodarse y el contexto internacional acompaña la situación.__IP__
«Podemos esperar un cambio de tendencia en la inflación y una reanudación del proceso desinflacionario. No obstante, el problema de tantos meses con inflación en torno al 2% es que los agentes podrían haber internalizado esta cifra dentro de sus expectativas, dándole inercia a la inflación en esa zona fundamentalmente de la mano de ajustes en regulados; los meses venideros confirmarán si esto es un problema verdadero o si el proceso desinflacionario puede arrancar sin sobresaltos».


