¡Hallazgo revelador! El posteo de Marcelo Tinelli que generó la amenaza a Juanita y el terrible conflicto familiar
Hurgando en las huellas -viejas y no tan viejas- que el conductor fue dejando en sus redes sociales, el periodista Leo Arias encontró un posteo que puede resultar clave y determinante para entender un poco dónde se inició todo el embrollo y por qué están pasando las cosas que están sucediendo con unos y otros atrincherados y tirándose con todo lo que encuentren a mano.
Rápido, pillo y perspicaz, Arias revisó todas las cuentas de Marcelo y encontró una publicación muy fuerte en contra de alguien a quien no le puso nombre. ¿Qué decía ese posteo? Lo siguiente, presten atención: «Dinero sucio. Cuevas. Rosario. Hombre de medios. Mañana amplío», una frase -tremenda, para qué negarlo- que acompañaba con el emoji de dos manos unidas como en un rezo.
La pregunta surge de inmediato: ¿Qué tiene que hacer Tinelli, un tipo que ha ganado fortunas inimaginables para cualquier mortal, posteando ese tipo de cosas a la edad que tiene (65) y cuando podría estar recostado en una reposera fumando habano cubano y tomando el mejor escocés en la terraza de un yate en el Mar Caribe o en Montecarlo? ¿Cuál es la necesidad de meterse en esos problemas?
HALLAZGO REVELADOR: EL POSTEO DE MARCELO TINELLI QUE GENERO LA AMENAZA A JUANITA Y EL ESCANDALO FAMILIAR
A partir de allí, cuentan, empezaron a caer las fichas como en un dominó endemoniado que puso a Tinelli en el ojo de la tormenta. La amenaza a Juanita no hizo más que prender la mecha de un escándalo que solo necesitaba una chispita para encenderse y explotar. Pocas horas después, trascendió que el fondo de la historia, como sucede casi siempre, es una cuestión económica como motivo del conflicto.
Lo que se dice, por estas horas, es que Tinelli, agobiado y asfixiado por deudas super millonarias, «recuperó» para sí mismo una serie de valiosísimas propiedades que habría puesto antes a nombre de sus familiares. Al reconquistar la titularidad de esas propiedades, se estima, las puede vender y con ese dinero, o con parte de esa plata, saldar esas acreencias que lo tendrían tan apremiado. Y aquellos que «perdieron» ese beneficio, se supone, están poniendo el grito en el cielo.



