Gonzalo Bergara, un relato de blues construido nota por nota

Gonzalo Bergara, un relato de blues construido nota por nota


Buenos Aires, 29 agosto (NA) – Gonzalo Bergara es de esos guitarristas que no necesitan demasiadas apariciones para dejar en claro de qué son capaces. Su regreso con el trío que integran su hermano Maxi Bergara en batería y Mariano D’Andrea en bajo, diez años después de la edición de Zalo’s Blues, permitió comprobarlo otra vez. El viernes por la noche, en Antiguas Lunas, el grupo ofreció un show sólido, preciso y sin concesiones, sostenido por un repertorio con el blues, el swing y el rock como protagonistas.

Con su Strato y una pedalera que tuvo un papel decisivo en la construcción del sonido, Bergara desplegó un repertorio en el que la técnica nunca quedó separada de la música. Sus solos no fueron demostraciones aisladas de destreza, sino pequeños relatos construidos con corcheas, negras y fusas, con pausas, desplazamientos y cambios de intensidad. El tono, uno de sus rasgos distintivos, es parte esencial de esa identidad que fue reconocida por guitarristas como Charlie Baty, Junior Watson y J.P. Soars.

La formación noventosa de Bergara apareció con claridad en No More, un shuffle que remite al lenguaje de los Fabulous Thunderbirds, y en Drinking, un rock & roll en el que su voz alcanzó la crudeza que el tema pedía. En Singing My Song apareció una impronta hendrixiana y una interpretación vocal intensa, con reminiscencias de JJ Grey.

Gonzalo Bergara, un relato de blues construido nota por nota

El swing instrumental de Drawback fue uno de los momentos de mayor precisión, al igual que su particular versión de Mary Had a Little Lamb, rebautizada Mary Had a Schizophrenic Lamb por el yeite tocado al revés. Allí Bergara llevó la guitarra hacia zonas de gran complejidad sin perder de vista la estructura de las canciones ni el pulso del trío.

La noche tuvo además un episodio inesperado. En medio de un blues lento y profundo, cuando había llevado la interpretación hasta un punto de máxima tensión, Bergara rompió una cuerda. Mientras su hermano y D’Andrea mantuvieron el pulso de la música, el guitarrista la cambió y, en ese momento, su mujer y su pequeño hijo se acercaron al escenario para despedirse. Bergara aprovechó la situación para bromear y convirtió el pequeño contratiempo en un momento de complicidad con el público, que respondió con risas y aplausos. Para el cierre presentó una versión sietemesina de Tired, una canción de su próximo disco.

Entre los asistentes estuvieron músicos como Hugo Mangeri, Pato Raffo, César Valdomir y Juancho Hernández. Su presencia aportó otra lectura a una noche en la que Bergara volvió a mostrar por qué su guitarra despierta atención entre sus pares: no sólo por lo que puede tocar, sino por la manera en que consigue convertir cada frase en parte de un discurso propio.

Agencia NA



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