Fernando Sulichin:»Sea Putin o Melania, mi contrato es siempre tener full control creativo»
Un recorrido por la entonces renovada Casa Blanca fue transmitido por la televisión norteamericana el 14 de febrero de 1962. Algo que nunca se había hecho en Estados Unidos. Su protagonista fue Jackie Kennedy, flamante primera dama de Estados Unidos. Ese programa tuvo una audiencia récord y marcó el inicio de Jackie como la figura mediática clave para la presidencia de un carismático John F. Kennedy. También le dio a la estética política norteamericana un glamour del que carecía.

Las palabras de Donald Trump respecto del recién estrenado documental Melania, parecieran querer replicar lo logrado por los Kennedy. Una tarea no fácil teniendo en cuenta que Melania Trump sí es un personaje atractivo como fashion influencer, pero para ser una reversión modernizada de Jackie Kennedy, por ahora, le falta bastante. La imagen de Trump tampoco ayuda mucho.
Acción. En la premiere oficial de Melania, estuvo Fernando Sulichin quien fue productor del documental que, por unos US$ 40 millones, Jeff Bezos logró que se incorporó al portfolio de Amazon Prime. Sulichin, es conocido dentro y fuera de la Argentina por haber formado parte de producciones de documentales sobre políticos referentes a nivel mundial. En la premiere de Melania, habló con PERFIL.
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—¿Qué te atrajo de Melania como sujeto de documental?
—Primero, no es un documental, es un documento, y fue un seguimiento durante veinte días en la transición de la Melania civil a primera dama. Y fue muy interesante de ver. Eso es lo que me atrajo, documentar esa transformación.

—Después de haber hablado con líderes de izquierda y de derecha, ¿seguís creyendo que es una división apropiada, o son etiquetas insuficientes para explicar el mundo?
—Son insuficientes para explicar el mundo. No todo es blanco y negro. Me parece que ya está claro que estamos en una gran familia y que si no no nos unimos, no vamos a salir adelante. Hay gente que tiene más conciencia social, otra, más conciencia de mercado, pero acá lo mío no es ni una ni la otra, es contar la parte humana.
—Trabajaste con Oliver Stone, un director que sigue una línea controversial muchas veces, y en este caso meimagino que te encontraste con algo distinto, con Melania Trump, cuya imagen debe haber estado muy cuidada por su equipo.
—Sí y no. Cuando yo acepto trabajar tengo que tener full acceso editorial y control creativo. Puede ser Putin, Melania, o cualquiera, es parte de mi contrato.
—¿Pero no hay condiciones entre las dos partes?
—Hay condiciones con respecto a la cantidad de horas que te dan, pero no con lo que hacés, porque sino yo perdería mi autenticidad. Por supuesto, algunos son más profundos y algunos muestran diferentes aspectos.
—¿Trabajar con figuras políticas no implica una pérdida de autenticidad en algunos aspectos?
—No, porque la figura política pasa a un plano irrelevante con respecto a la calidad del entrevistador, y en el caso de Oliver Stone, él es un buscador de la verdad que está más allá del bien y del mal. Entonces yo estoy potenciando su curiosidad, ya sea sobre energía nuclear o sobre un sujeto de documental.
—Muchas de las películas y documentales que hiciste tienen una fuerte carga política. ¿Ese giro fue una decisión consciente o surgieron a partir de oportunidades que se fueron dando?
—Surgieron a partir del director con quien estaba trabajando. Oliver Stone obviamente, es político.También hice documentales con otros directores como Jim Jarmusch, que no son políticos. Hice uno sobre Iggy Pop. Eso no me hace ni político ni rockero, sino un productor de directores que, a veces, exploran un sujeto político, otras, un sujeto musical o de energía nuclear. Y en las ficciones es lo mismo. ¿Qué tiene quever la entrevista con Putin con una película culto como Spring Breakers? Nada que ver, pero es mi trabajo como productor ser un mosaico de culturas.

—¿Cómo definirás tu rol como productor y cómo se fue desarrollando a lo largo de tu carrera? ¿Estás más involucrado con la parte creativa, comercial o política del cine?
—Con lo creativo. Mi trabajo es puramente creativo con respecto a crear un producto distinto que muestre una realidad en un momento completamente distinto, y que la gente pueda volver a eso para ver las respuestas de estas personas, quiénes eran esas personas. Por ejemplo, nosotros con Oliver (Stone) le hicimos la tercera y la última entrevista que dio a Fidel Castro. Con Sean Penn, le hicimos la única entrevista que dio a Raúl Castro. Esas son cosas increíbles. Imagínate a Fidel Castro al final de su vida después de lo que hizo. O con Putin hablamos un segmento entero, la hora tres de nuestro documental para Showtime, fue con respecto a Ucrania. Entonces, los tiempos ahora van muy veloz. Pero si uno revisita los documentales que hicimos o La historia no contada de los Estados Unidos, que recomiendo a la gente joven que lo vea porque es extremadamente bueno, son documentales muy interesantes y algunos tendrían que ser obligatorios en las clases de historia, porque son bastante educacionales. También para que la gente crea en su propia opinión más que esta época de TikTok, de Instagram y de pequeños reels en los que cada uno dice, “Esto es bueno, esto es malo”, todo binario y algo rítmico.
—¿Más allá de la ideología, ves patrones comunes o diferencias entre estos personajes que conociste de cerca?
—Son diferentes, pero creo que casi todos realmente tienen una parte genuina de servidores públicos, que realmente están ahí para ayudar a la gente. A veces se equivocan, a veces no, a veces uno puede estar de acuerdo o no, pero creo que la intención es esta.
—¿Y cuando se trata de líderes autoritarios o dictadores?
—Es bueno ver que es lo que piensan. Imagínate la posibilidad de…
—¿Pero no pone en jaque esta visión de que están ahí para ayudar a la gente?
—Bueno, pues ahí estamos nosotros para cuestionarlos. Y los confrontamos. Los confrontamos no de una manera sensacionalista, sino de una manera educada y que ellos se expliquen.
—¿Crees que el periodismo no hace bien su trabajo en este sentido ?
—No no, mirá, los periodistas son increíbles, se están ganando la vida como yo, como todos. Creo que hay un gran segmento de las grandes editoriales que, en general, la están pifiando bastante pero me parece que siempre fue igual. No es ahora únicamente. No sé, no tengo mucho conocimiento al respecto, pero yo puedo lo que hago, es decir, películas de ficción y documentales, documentales especiales de grandes eventos y de gente inmortal. Dios me dio esa posibilidad como en su momento Oriana Oriana Fallaci (famosa periodista italiana) de hacer grandes entrevistas a Yasser Arafat ya gente así. Ella era una persona muy curiosa y que tenía cierto acceso a eso. A mí, la Argentina me dio esa educación basada en una cosmovisión internacional y a la vez, bastante profunda y abierta. Pensá que nosotros en Argentina antes del internet, no nos llegaban muchas cosas,entonces absorbíamos todo.
—¿Educarte en Argentina te hizo menos prejuicioso dirías?
—Sí.
—¿Como argentino viviendo afuera, cómo ves el fenómeno Javier Milei?
—Primero, como un fenómeno. Segundo, muy interesado por ver qué es lo que va a pasar. Creo que Milei será una gran película.
—¿Te ves haciéndola?
—No.Por ahí en algún momento pero me parece que una historia como la del tipo, llegar adonde llegó y de donde viene, con su hermana, es una mezcla de Rocky con no sé qué…Perome parece muy cinematográfico todo. Argentina es un país muy cinematográfico. Me parece un gran guión para (Martin) Scorsese. Una gran historia. Lamentablemente, por el momento, estoy a cuatro manos, con trabajos de cine y de diferentes cosas hasta el 2028. Siempre estoy abierto, pero quiero ser responsable con respecto a lo que hago y estoy comprometido a hacer trabajo de calidad y no de cantidad.

—Nunca vi un presidente argentino con tanto impacto en la prensa internacional.
—Y aparte, lo más interesante es que salió de la nada. Pum pum pum…y tapa de Time. Entonces, obviamente tiene su gran mérito. Y comunica como nadie, es un fenómeno comunicacional: canta, insulta, de todo…Entonces es un personaje cinematográfico increíble.
—Sería un protagonista interesante.
—Sería un lindo guión. Así que que empiecen mis colegas argentinos, estén de acuerdo o no (con Milei). Y no tiene nada que ver con la política, te estoy hablando como personaje, sería una película distinta.
—Tu relación con Oliver Stone parece clave para entender tu obra fílmica. ¿Cómo se conocieron?
—Lo conocí porque siempre quise hacer, antes de que muera Pablo Escobar Gaviría, fue una película sobre él.¿Quién hizo el mejor guión de la historia de un narco como fue Fue Scarface? Oliver Stone. Entonces, ahí dije: “Está la posibilidad de hacer una película”, y lo quería contratar como guionista, y ahí salió hacer el pretrabajo juntos –el documental sobre Fidel Castro—, y desde ahí seguimos trabajando.
*Periodista y abogado.

