ENTRE INUNDACIONES Y FESTIVALES: LA PROVINCIA QUE SE AHOGA MIENTRAS LA POLÍTICA FESTEJA
Pero la peor parte la sufrieron las ciudades y pueblos del sur y del este de la provincia, zonas que ya venían castigadas. El desastre fue total: ríos desbordados, caminos convertidos en verdaderos cauces, rutas intransitables y localidades enteras aisladas.
La sirena del dique Escaba ya anticipaba lo peor. Y en La Madrid, el histórico pueblo del sur tucumano ubicado a la vera de la Ruta Nacional 157, los vecinos comenzaron a autoevacuarse. Sabían lo que venía.
Y una vez más ocurrió lo de siempre.
La Madrid volvió a quedar bajo el agua.
Como otros pueblos del sur, La Madrid se convirtió en el símbolo de un problema que nunca se soluciona. Siempre se promete lo mismo: obras, planes, emergencias, anuncios… pero la plata nunca aparece.
Lo que sí aparece es la misma foto de siempre: gobernadores y funcionarios abrazando evacuados. Esta vez tampoco fue la excepción.
Otra vez un pueblo inundado. Otra vez familias evacuadas sobre la ruta nacional.
Desde la última gran inundación de 2017 pasaron casi nueve años. Nueve años en los que se declararon emergencias hídricas y se anunciaron obras que nunca se hicieron.
La pregunta es inevitable: ¿dónde está el dinero?
Porque la plata sí aparece para festivales. Para eventos que cuestan miles de millones de pesos. El pan y circo del peronismo siempre presente, con fiestas que se repiten año tras año en el interior… incluso en los mismos lugares que luego terminan bajo el agua.
Si esas prioridades hubieran sido otras, tal vez hoy la historia sería diferente.
Tal vez muchos pueblos no estarían inundados.
Tal vez muchas familias no habrían perdido todo.
Alguna vez la fiesta tiene que terminar.
Primero están las obras, la prevención y la seguridad de la gente.
Ya habrá tiempo para festejar.


