El presente de Valeria Wainer, la madre de los hijos de Julián Weich: fascinación por lo medieval, espíritu hippie y poesía
Valeria Wainer y una estética entre lo medieval y lo bohemio
En su última publicación, Wainer compartió imágenes desde la Medievalcon, un evento temático que celebra el mundo medieval a través de la recreación histórica, la fantasía, la artesanía y la performance. Allí se la pudo ver completamente inmersa en ese imaginario: corset, prendas oscuras, accesorios y una estética que remite a otra época. Pero no se trata solo de un look, sino de una afinidad más profunda con ese universo simbólico que combina lo mágico, lo ancestral y lo artesanal. La feria reúne a artistas, creadores y entusiastas que encuentran en ese mundo una forma de expresión. En ese contexto, su presencia no resulta impostada, sino coherente con su recorrido.
En las fotos, además, aparece detrás de un puesto donde exhibe piezas artesanales, desde objetos decorativos hasta pequeñas esculturas y velas. Ese costado emprendedor dialoga con su historia personal, siempre ligada a lo creativo y lo manual. Con el pelo suelto, voluminoso y canoso, y una actitud relajada, Wainer se muestra fiel a sí misma, sin responder a mandatos estéticos. Su imagen transmite autenticidad y una búsqueda sostenida en el tiempo. Más que una estética, es una forma de vida.
El entorno también acompaña esa narrativa: telas, estructuras de madera, iluminación tenue y objetos que parecen salidos de otro tiempo. La Medievalcon funciona como un espacio donde convergen distintas disciplinas y sensibilidades. Allí, Valeria no solo participa, sino que también expone y comparte su trabajo. Esa dimensión colectiva refuerza su perfil: el de una mujer que elige crear antes que mostrarse. Y que encuentra en lo artesanal una forma de expresión genuina.
Valeria Wainer y una vida atravesada por la sensibilidad
Más allá de lo visual, hay en su presente una fuerte conexión con la poesía y lo introspectivo. Sus publicaciones suelen incluir textos breves, casi como pensamientos, donde se mezclan emociones y reflexiones. Esa dimensión íntima dialoga con una vida marcada por procesos personales profundos y una mirada espiritual. Tras su separación de Julián Weich, quien luego rehizo su vida, Valeria Wainer eligió un camino más introspectivo y alejado de los medios. Hoy, entre ferias medievales, objetos hechos a mano y palabras que invitan a detenerse, su presente se define por la libertad. Una libertad que no busca encajar, sino expresarse.


