El Gobierno Nacional criticó la Marcha Federal por la Salud Pública y negó que haya un ajuste programado para el área
El Gobierno Nacional salió al cruce de la convocatoria a la Marcha Federal en Defensa de la Salud Pública, impulsada y convocada para hoy por sindicatos y trabajadores del sector. Desde el Ministerio de Salud, el secretario de Gestión Sanitaria, Saúl Flores, aseguró que no existe un ajuste presupuestario y calificó la movilización como una acción con «tinte político».
Flores explicó que el presupuesto oficial destinado a salud tuvo un incremento del 66 % respecto al año anterior, con inversiones destacadas como los $30 mil millones aplicados en el Hospital Garrahan. Según el funcionario, se trata de una reorganización de recursos para lograr mayor eficiencia y aseguró que el Gobierno Nacional no tiene pensado generar recortes en programas ni prestaciones esenciales.
El secretario también señaló que se financiará la cobertura de pacientes oncológicos y con enfermedades poco frecuentes, reforzando la idea de que el sistema sanitario mantiene su capacidad de respuesta. En paralelo, denunció que el gobierno bonaerense de Axel Kicillof mantiene una deuda de más de $644 mil millones con los hospitales SAMIC, lo que agrava la situación de esos centros de atención.
Por su parte, los gremios y organizaciones convocantes sostienen que el sistema atraviesa un deterioro por la reducción de partidas, falta de insumos y caída de programas nacionales. Bajo la consigna «La salud no puede esperar», la movilización central se realizará en Buenos Aires, desde el Ministerio de Salud
El Gobierno Nacional insiste en que la planificación sanitaria actual garantizará la eficiencia y sostenibilidad financiera, pero fueron cruzados fuertemente por sindicatos y gremios que aseguran que los hospitales y pacientes crónicos están fuertemente golpeados por el ajuste.
Cruce en La Libertad Avanza: Lemoine y Villarruel se enfrentan públicamente
La diputada oficialista Lilia Lemoine cuestionó a Victoria Villarruel por sus reuniones con dirigentes kirchneristas y afirmó que la vicepresidenta debería haber sido «leal y callada» durante su mandato. En redes sociales, Lemoine acusó a Villarruel de buscar poder propio y de acercarse a figuras como José Mayans, Gildo Insfrán y Guillermo Moreno.
Villarruel respondió con dureza y calificó a la legisladora de «desubicada» y sin condiciones para ocupar una banca en Diputados. A su vez, cuando fue consultada por las decisiones oficialistas, fue categórica al remarcar que ella «no forma parte» del Gobierno Nacional.


