el dolor infinito del papá de Ian Cabrera, el nene asesinado por su compañero
«Descansa en paz. Que Dios te tenga en la gloria, ángel de Dios», lo despidió una integrante de la familia, sumergida en el dolor que desde este lunes por la mañana envuelve no solo a la ciudad, sino también a todo un país.
Ian Cabrera era alumno de la Escuela N° 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, aunque iba a un curso inferior a su atacante, un adolescente de 15 que escondió el arma en el estuche de una guitarra antes de abrir fuego contra otros compañeros tras ingresar al establecimiento. Su víctima fatal era fanático del fútbol y admirador de Enzo Pérez; había cumplido 13 años el 2 de enero.

Esa fecha —la del nacimiento de Ian— quedó grabada en la memoria y el corazón de su papá, Hugo. Pero también en su brazo: tiempo atrás se realizó un tatuaje con el nombre de su hijo, una corona y la fecha de nacimiento. «Misión cumplida, hijo», escribió Cabrera al compartir en su cuenta de Facebook el diseño recién hecho, con la tinta bajo su piel todavía fresca. Tanto como su dolor incipiente, inaugural. Aquel que jamás desaparecerá.

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