Cruce en el CONICET: el director descartó un “cientificidio” y profesionales refutaron su postura
Buenos Aires, 16 agosto (NA) — El presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Daniel Salamone, rechazó los reclamos por parte de la comunidad técnico-científica y calificó de «falsa» la «fuga de cerebros» que habría en el país. Sin embargo, los profesionales de la entidad salieron al cruce y refutaron sus palabras.
En diversas declaraciones a la prensa, el funcionario libertario señaló que su postura acerca de la situación que atraviesa el sistema científico «está muy lejos de esta idea mal expresada del cientificidio« y desmintió que exista tal «desfinanciamiento» que reclaman.
Respecto a las becas vigentes, sostuvo que actualmente «la cantidad otorgada supera a la de años previos» y aseguró que este Gobierno «busca conservar la excelencia e incrementar el impacto productivo«.
“Me pongo la camiseta para defender la ciencia argentina”: el reclamo de científicos, técnicos y docentes
Asimismo, negó que los investigadores estén emigrando por las políticas actuales y afirmó que la mayor parte de las salidas ocurrieron durante la gestión anterior. En la misma línea, remarcó que su propósito es preservar la capacidad científica de la institución y transformarla con el fin de generar mayor valor y transferencia tecnológica hacia el sector privado.
Si bien estas declaraciones por parte de Salamone se dieron el jueves 13, es un discurso que el oficialismo mantiene desde el comienzo de su gestión. La comunidad científica se manifestó esta semana en el Obelisco y exigió que el Estado «invierta» en ciencia y tecnología debido a que los recursos cayeron a «mínimos históricos«, alrededor del 0,14% del PBI frente al 0,32% previo.
Declaraciones «desafortunadas»
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Daniel Feierstein, docente e investigador principal del CONICET por el Centro de Estudios sobre el Genocidio de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), señaló que las declaraciones del director de la entidad científica son «muy desafortunadas«.
«El salario de docentes e investigadores es históricamente, no solo el más bajo, sino casi absurdo. Quizá la crisis del 2001, o en el 2002, sería un punto más o menos comparable. Creo que, incluso, hemos llegado a niveles equivalentes o más bajos que ese momento», señaló.
Y agregó: «Argentina se ha caracterizado siempre, a lo largo de su historia, en una perspectiva comparada, tanto a nivel internacional como incluso a nivel regional, por tener salarios muy bajos en sus entidades, pero esto es a un punto del absurdo en el sentido de estar por debajo de la canasta básica, en gran parte de las categorías».
Asimismo, indicó que se puede palpar una destrucción en el sistema de subsidios a proyectos científicos, «que es fundamental en la ciencia» y remarcó que, más allá de lo que ganan los docentes investigadores, «se necesita financiamiento para equipar laboratorios, insumos, asistencia técnica y montones de herramientas fundamentales» para el proceso de investigación.
«Este Gobierno ha destruido la posibilidad de investigar e incluso ha aplicado un criterio arbitrario en algunos de los proyectos que han estado en pie. Yo soy director de una de ellas y tener los informes aprobados y no poder continuar es una situación legalmente escandalosa, porque es algo que el Gobierno no puede hacer es discontinuar proyectos ya aprobados y efectivos», insistió Feierstein.
Y agregó: «Además de que es un dispendio de recursos porque se pierde todo lo ya invertido. Hay un Estado se compromete, porque los proyectos se desarrollan a dos, tres, cuatro o seis años, según cada convocatoria y requieren la continuidad y finalización«.
Por otra parte, planteó que con esta situación, se «destruyen» los equipos de trabajo, que genera la articulación de los tres niveles (salarios, subsidios, becas) e impulsa una fuga de cerebros debido a que un profesional «no puede investigar en Argentina«.
«Primero porque no le alcanza el salario, segundo porque no tiene financiamiento para los elementos que necesita y tercero porque no tiene una política de formación de la gente que participa en sus proyectos. Entonces lo que está ocurriendo es una fuga al exterior, porque la ciencia argentina es muy reconocida internacionalmente o en el ámbito privado, lo cual vacía todo el ámbito de producción estatal«, finalizó Feierstein.
«Hay menos ingresos» en el sistema científico
Por su parte, Juan Esteban Ugalde, director de IIBio, unidad ejecutora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) aseguró que «hay menos ingresos» en el sistema científico.
«Ingresos hay menos. Puede ser que las becas tomadas de un año a otro sea igual o mayor, pero me parece que no es el foco de la discusión. Lo que no hay es una política científica. Una gestión puede no estar de acuerdo con la anterior, pero tiene que proponer, por lo menos, alguna política y hoy no lo está viendo. Desde hace dos años no hay ninguna política propuesta«, aseveró.
Con respecto a la llamada «fuga de cerebros«, sostuvo que en la institución que le toca a dirigir «hay gente que se está yendo«, sobre todo jóvenes becarios que terminan sus tesis y que «eventualmente tendrían la posibilidad de continuar en el sistema», pero se van, ya sea al exterior o dentro del sector privado en Argentina.
En la misma línea, destacó que «el sistema se está enflaqueciendo» en cuanto a lo que ven en sus recursos humanos. «Basta recorrer los laboratorios que tenemos acá para ver que hay efectivamente menos gente«, añadió.
Foto: Agencia NA / Damián Dopacio
Sin subsidios y con becas «muy poco atractivas»
Juan Manuel Carballeda, Dr. en Ciencias Biológicas (UBA), investigador del CONICET con especialidad en virología y docente de la Universidad Nacional de Hurlingham, apuntó directamente contra Salamone y sostuvo que «es una lástima» que se haya expresado de esa forma porque «él es científico del CONICET y conoce bien lo que está pasando«.
«Creo que va a quedar en la historia como uno de los grandes destructores del sistema científico nacional. Todos los sueldos de los investigadores están pisados como el resto de la Administración Pública Nacional. Se están yendo todos los días cientos de investigadores a trabajar a otros lados, a otros países, o al sector privado«, afirmó.
Paralelamente, ratificó que «no hay plata para trabajar» y que tampoco hay subsidios porque «están frenados» además de que los concursos de becas son cada vez «menos atractivos» porque ofrecen «muy poca plata para hacer un doctorado«.
«Más allá del color político de quien opine, vemos cómo el sistema científico se está destruyendo, probablemente, como nunca en la historia argentina. La respuesta del Gobierno a la concentración en el Obelisco, fue designar a una persona (Adriana Baravalle) en el puesto de secretario, que estaba vacante después de la renuncia de Genúa. Alguien que ni siquiera tiene un doctorado o tiene un doctorado no acreditado por ninguna institución seria del mundo. Estamos sobreviviendo como podemos, viendo cómo todos los días compañeros y compañeras abandonan un sistema científico que le costó al país décadas de inversión», concluyó Carballeda.
Agencia NA


