Consumo en Argentina en caída: los hogares compran menos y crece la elección de marcas económicas
El escenario del consumo masivo en la Argentina atraviesa una fase de retracción marcada por cinco meses de descensos ininterrumpidos, una tendencia que se consolidó al cierre del año pasado y proyecta su impacto en este 2026 mediante el auge de las marcas económicas. Según el informe Consumer Insights de la consultora Worldpanel by Numerator, citado por Infobae, la dinámica de compra de los hogares no se ha detenido, pero sí ha sufrido una transformación estructural.
Durante el último trimestre de 2025, la frecuencia de las visitas a los puntos de venta se redujo un 8,2%, mientras que el volumen de productos adquiridos experimentó una baja del 4,7% en comparación con el mismo ciclo del año previo. Esta caída responde a una administración más estricta del presupuesto familiar, donde el 41% de las categorías comerciales sufrieron mermas en sus ventas y un 39% dejaron de ser consideradas prioritarias por los consumidores.
Para este 2026, el director general de la consultora mencionada, Esteban Cagnoli, explicó que las familias intentan no abandonar categorías completas, pero ajustan sus hábitos mediante canastas más reducidas y visitas al supermercado mucho más espaciadas. Dentro de este contexto de consumo debilitado, ciertos rubros como los alimentos secos, lácteos y productos refrigerados han mostrado una resistencia superior debido a su naturaleza indispensable.
Sin embargo, se observa una polarización extrema en la elección de marcas ya que mientras las líneas premium logran sostenerse mediante promociones específicas, las opciones con mejor relación calidad-precio se consolidan como el refugio principal de los compradores. En contraste, las marcas de gama media resultan ser las más perjudicadas en esta división binaria entre el ahorro y el gasto masivo selectivo.
El comportamiento del mercado también refleja una fragmentación según el nivel socioeconómico, ya que los sectores de menores ingresos han tenido que recortar drásticamente sus hábitos, a diferencia de los estratos altos que lograron mantener sus volúmenes.
Asimismo, se detectó un cambio en los canales de comercialización; el usuario local ahora prefiere las compras de cercanía y las reposiciones diarias en lugar del almacenamiento a largo plazo, afectando la demanda interna en grandes superficies. Según los datos de Worldpanel by Numerator, el autoservicio es el formato más resiliente, mientras que los grandes hipermercados y el canal mayorista sufrieron retrocesos interanuales del 8,9% y 12,7% respectivamente. Esta reorganización del stock hogareño y la búsqueda de productos de bajo costo definen un perfil de consumo mucho más cauteloso ante la presión persistente sobre sus ingresos.



