Con críticas al Gobierno, diputados opositores y expertos debatieron sobre la presencia de Peter Thiel en Argentina
Buenos Aires, 28 agosto (NA) — Con críticas al presidente Javier Milei y otros altos funcionarios del Gobierno, diputados nacionales de Unión por la Patria organizaron hoy en la Cámara de Diputados una extensa audiencia en la que intervinieron expertos de distintas ramas invitados para debatir sobre las motivaciones e intereses económicos detrás de la presencia del magnate tecnológico Peter Thiel en el país y los riesgos ambientales que supondría la instalación de data centers de inteligencia artificial dentro del territorio argentino.
Participaron de la actividad, que duró más de seis horas, especialistas en inteligencia artificial, periodistas de investigación, tecnólogos, representantes de organizaciones de Derechos Humanos y defensores del medio ambiente.
La audiencia fue moderada por el diputado nacional Juan Marino, principal organizador del evento, y fueron parte sus pares de Unión por la Patria Hugo Yasky, Kelly Olmos, Sabrina Selva, Juan Carlos Molina, José Glinski y Carlos Castagneto.
A la vez, se sumaron a escuchar los diputados nacionales Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) y Esteban Paulón (Provincias Unidas).
Según se supo, durante su estancia en el país Thiel ha mantenido reuniones con el presidente Javier Milei, con el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, con el secretario de Política Económica, José Luis Daza, con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
A raíz de esos encuentros, se cursaron invitaciones a cada uno de ellos, pero no concurrieron, tal como los organizadores se encargaron de visibilizar al mostrar las sillas vacías con sus respectivos nombres.
Fanático de la saga de Tolkien, Thiel —que bautizó a una de sus empresas «Palantir«, una esfera de cristal con poderes especiales representada en El Señor de los Anillos— se instaló temporalmente en Buenos Aires a comienzos de abril de 2026, atraído por las ideas del gobierno de Milei, y compró una mansión valuada en unos 12 millones de dólares en Palermo Chico.
El multimillonario tiene detractores en todo el mundo y en Argentina en particular por la inserción que tienen sus negocios en la industria de la guerra y los efectos en términos humanitarios y ambientales.
El debate
Al iniciar la jornada, Marino sostuvo que que «para entender a Peter Thiel hay que leer menos El señor de los anillos y ver más Terminator 2«.
Sobre el universo narrativo de la clásica película de 1991 protagonizada por Arnold Schwarzenegger, planteó que «esa distopía futurista donde la tecnología extermina a la humanidad es un espejo más claro del planteo antihumano de la corriente del empresario».
Por su parte, la periodista y divulgadora de tecnología, innovación y cultural digital Emilse Garzón advirtió que «cuando se habla de inteligencia artificial y no se habla de datos y privacidad, no estamos hablando de derechos humanos, y entonces no estamos hablando de los intereses reales que se juegan en este país».
«Que este Peter Thiel es una forma más de demostrar que no estamos en democracia», concluyó la joven comunicadora.
En representación del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Gabriela Mitidieri, afirmó que «el objetivo declarado de Palantir es lograr que los estados operen en buena medida o totalmente a través de sus productos».
«Al controlar la infraestructura que integra información, produce inteligencia y orienta decisiones públicas. Estas grandes empresas tecnológicas dejan de ser proveedoras del Estado para convertirse en actores privados que se apropian de los datos y toman decisiones públicas», siguió.
«Una vez que Palantir se instala y adquiere ese control, removerlo es extremadamente difícil. Como ya vimos en otros países, la empresa vuelve sus servicios tan imprescindibles que, cuando la sociedad toma conciencia de sus riesgos, por lo general, ya es tarde», alertó.
El sociólogo Ariel Goldstein advirtió que los magnates tecnológicos como Peter Thiel «están pensando a la Argentina como territorio de experimentación».
La periodista y docente universitaria Valeria Di Croce, por su parte, apuntó contra el presidente Javier Milei, y aclaró que ella no piensa que haya venido «a destruir al Estado».
«Sí creo que se apropió del gobierno con un grupo de reclutas imperiales y lo que quieren es entregar el territorio», lanzó.
El abogado y docente universitario Pablo Serdán marcó la contradicción entre alentar inversiones en inteligencia artificial y el vaciamiento del sistema científico argentino.
«Si quieren innovación, si quieren que empresas de inteligencia artificial se desarrollen en Argentina, lo único que tienen que hacer es dejar de desfinanciar a nuestro sistema científico, el Conicet y nuestras universidades, y bellos milagros ocurrirán», expresó.
La única voz disonante a lo largo de la jornada fue la del tecnólogo, emprendedor y divulgador Santiago Siri, quien defendió el enfoque de Thiel sobre el uso de la tecnología.
«Thiel no plantea que la tecnologia es buena y la regulación es mala. Él cree que la humanidad está atrapada entre dos formas distintas de catástrofe», explicó.
«Una es el armaggedon, cuando la tecnología se nos va de las manos. Él es muy consciente de los riesgos de la tecnología nuclear, de la biotecnologia y de la inteligencia artificial. No es un aceleracionista ingenuo que piensa que más tecnología siempre es mejor. Pero al mismo tiempo plantea que hay otro problema que es el problema del Anticristo, que es que el miedo a la tecnologia justifica la construcción de un poder mundial que puede controlarlo todo», comentó sobre la filosofía del dueño de Palantir.
Agencia NA


