Celulares en la cárcel: los dos casos que reabrieron el debate esta semana

Celulares en la cárcel: los dos casos que reabrieron el debate esta semana


El uso de teléfonos móviles dentro de la cárcel volvió a estar en el centro de la discusión tras dos episodios que expusieron cómo estas herramientas se convierten en verdaderas armas para el delito. Por un lado, la investigación sobre la «pyme del delito» que operaba desde las Unidades 36 de Magdalena y 26 de Olmos reveló que el soldado Rodrigo Gómez, granadero en la Quinta de Olivos, fue víctima de una extorsión digital que lo llevó al suicidio. Por otro, el violento asalto a la casa de Mónica Mancini, organizado por la denominada Banda del Millón, también fue coordinado desde prisión.

En el caso Gómez, la maniobra se inició con un perfil falso en una aplicación de citas y derivó en amenazas desde la Unidad Penitenciaria, pedidos de dinero y un nivel de presión psicológica que quedó reflejado en la carta que dejó antes de quitarse la vida. La investigación confirmó que los internos utilizaban celulares de manera sistemática para montar esquemas de extorsión y estafas, con división de tareas y administración de recursos, lo que las autoridades definieron como verdaderas «pymes del delito dentro de la cárcel«.

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