Así es el «handfasting», el ritual con el que Nicolás Cabré y Rocío Pardo se casaron en Córdoba
Nicolás Cabré y Rocío Pardo y su elección de un ritual cargado de espiritualidad
El handfasting, literalmente “unión de manos”, es un ritual que se remonta a las antiguas comunidades celtas y escocesas. Consiste en atar las manos de los novios con cintas o cuerdas mientras realizan sus votos. Ese gesto representa la conexión espiritual entre ambos, un compromiso que trasciende el tiempo y el papel. En el caso de Cabré y Pardo, el ritual fue el corazón de su ceremonia cordobesa.
En las imágenes compartidas por la pareja, se los ve frente a frente, con las manos entrelazadas y envueltas en cintas verdes y blancas, rodeados por velas, flores naturales y un entorno de bosque que acentuó la atmósfera sagrada del momento. La elección de la naturaleza como escenario potenció aún más esa conexión con lo ancestral y lo simbólico. Para muchos, este ritual se adopta como una alternativa que personaliza el casamiento y lo aleja de lo estrictamente formal. Para ellos, significó sellar su unión de una manera consciente, espiritual y emotiva.
Rocío Pardo y la búsqueda de una ceremonia íntima, simbólica y personal
Rocío Pardo, quien desde el inicio de la organización de la boda buscó una celebración con identidad propia, encontró en el handfasting un gesto único que reflejaba su manera de vivir el amor. La elección del bosque cordobés, las cintas en tonos suaves, las velas y la presencia cercana de familiares y amigos transformaron el ritual en una escena casi cinematográfica, cargada de sentido y emoción.
Para los antiguos celtas, el handfasting unía energías, caminos y destinos. Hoy, muchas parejas lo eligen como forma de reafirmar un amor que se quiere libre, auténtico y profundo. Cabré y Pardo no fueron la excepción: la ceremonia, lejos de ser un simple detalle estético, fue el momento más significativo de su boda, el gesto que resumió aquello que para ellos debe perdurar.



