Argentina se convertirá en productor y exportador de vacunas para la región
Argentina dio un paso estratégico en la industria farmacéutica al firmar un acuerdo para producir vacunas antigripales destinadas a América Latina y el Caribe. La iniciativa, que involucra a Sinergium Biotech, CSL Seqirus y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), busca consolidar al país como un polo biotecnológico regional en un negocio dominado históricamente por grandes laboratorios internacionales.
El convenio, rubricado en Washington, proyecta exportaciones de dosis cercanas a los 100 millones de dólares anuales y se suma a otros contratos recientes del sector, como el firmado con Pfizer para la vacuna antineumocócica 20-valente. Según Alejandro Gil, CEO de Sinergium, ambos acuerdos implicarán ingresos adicionales por 250 millones de dólares, reforzando la capacidad exportadora de vacunas de Argentina en un segmento de alto valor agregado.
La fabricación de las nuevas dosis se realizará en la planta de Sinergium Biotech en Garín, provincia de Buenos Aires, con distribución regional a través del Fondo Rotatorio de la OPS. Este mecanismo funciona como una compra comunitaria que permite a los países miembros negociar volumen y garantizar abastecimiento en situaciones críticas, un punto clave tras las dificultades globales que dejó la pandemia.
El acuerdo también contempla inversiones conjuntas por 35 millones de dólares para ampliar la capacidad instalada y adaptar estándares internacionales. Para Argentina, el desarrollo no solo implica ingresos de divisas, sino también la posibilidad de acceder prioritariamente a las dosis en caso de emergencias sanitarias, evitando la dependencia exclusiva de proveedores externos.
Con este avance, Argentina fortalece su entramado biotecnológico y se posiciona como un actor relevante en la producción de vacunas
Debate por la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal: especialistas defienden su impacto en la salud
La médica nutricionista María Belén Núñez advirtió que la derogación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable implicaría un retroceso en materia de derechos vinculados a la salud y la información. Señaló que los octógonos en los envases permitieron a los consumidores identificar riesgos ocultos en productos que el marketing presentaba como saludables, como yogures, barritas de cereal o quesos untables.
Núñez destacó que la norma no solo aporta información clara, sino que también protege entornos escolares al restringir la venta de alimentos con sellos y promover educación alimentaria. Según la especialista, el etiquetado frontal responde a recomendaciones internacionales y ya mostró cambios en los hábitos de compra, con un 90% de las personas utilizándolo para decidir qué consumir, mientras las industrias reformularon productos sin que se registraran perjuicios graves.


